En una época en la que vivimos una caída tremenda del autentico periodismo, donde las televisiones, periódicos, radios y toda clase de medios de comunicación están manipulados por los políticos y las grandes empresas del IBEX (eceptuando unos pocos que todos conocemos que le héchan un par), nos encontramos con dos películas que cuentan la historia de periodistas que arriesgan todo por contar la noticia sin temor a las consecuencias.
Estos periodistas no se parecen en nada a lo que ahora estamos acostumbrados a ver en los medios de comunicación, periodistas lame culos del sistema y de partidos políticos, chirigoteros de un sistema de tripas agradecidas, no contrastando la noticia y soltando toda clase de impropédios y mentiras solo para hacer daño y desconcertar al votante con Venezuela, Irán y toda clase de países que a la mayoría nos importa un carajo lo que allí pase, como si no tuviéramos lo suficiente con la que esta cayendo aquí, que nos han dejado sin un puto euro porque se lo han llevado casi todo fuera, un país donde hay más ladrones por metro cuadrado del mundo mundial y luego quieren demostrar envolviéndose en la bandera del patriotismo y la democracia que son españolitos de primera, todo lo contrario que tiene que ser un periodista, un periodista debe de llevar la neutralidad por bandera y solo ver la noticia y no a quien beneficia o perjudica.
En estas dos películas, basadas en hechos reales, se les destroza y se les margina por el solo hecho de haber encontrado la verdad, (aquí en España se destroza a los jueces) eso si una verdad incomoda que perjudica a los que están arriba y que a pesar de lo que parece en la película que es un homenaje a estos valientes, el mensaje final que dejan es que si eres periodista y te atreves a contar la verdad tendrás las mismas consecuencias que los protagonistas de estas películas, en conclusión a pesar de todo la verdad tiene que salir a flote y que los periodistas valientes no se dejen influenciar por el final que se cuenta en estos filmes y sigan luchando por encontrar la verdad y el bien que traiga esa verdad sera el autentico premio para ellos.
Este blog tiene como unica finalidad, dar entrada a toda clase de comentarios, preguntas y opiniones sobre la enfermedad de la Dependencia Alcoholica,y las otras drogas.
miércoles, 9 de marzo de 2016
martes, 8 de marzo de 2016
¿HAY QUE ARREPENTIRSE DE LO VIVIDO?
A lo largo de nuestra vida debemos tomar muchas decisiones y más si estas ya cerca de los sesenta años. Algunas veces las tomamos pensando que será lo mejor para nosotros; otras, lo hacemos de manera impulsiva sin pararnos a pensar en lo que estamos haciendo, ni tampoco valoramos en esos momentos sus consecuencias. En cualquier caso, en ocasiones, nos pesa haber tomado esa decisión y nos arrepentimos. Hay personas que dicen que no se arrepienten porque como ya ha sucedido, pues de nada sirve el arrepentimiento; pero hay otras personas, como yo, que se arrepienten de haber tomado muchas decisiones. Asimismo, hay quienes creen que el arrepentimiento y mirar hacia el pasado no sirve de nada, puesto que no borra lo sucedido; en cambio, otros, como yo, piensan que nunca es tarde para el arrepentimiento, percibiéndolo como una oportunidad para aprender de los errores cometidos en el pasado. Son varias las ocasiones en las que he oído que arrepentirse por algo es una pérdida de tiempo: Las cosas que no tienen remedio no deberían importar; lo hecho, hecho está. ¿Entonces, porqué en ocasiones nos arrepentimos, si no sirve de nada?, ¿qué es arrepentirse de algo? Arrepentirse es una forma de generar un pesar, es decir tener un dolor moral, en oposición al remordimiento, que no es más que “el temor de sus consecuencias”. Tal vez se comience con el remordimiento y después venga el arrepentimiento, o puede ocurrir a la inversa, la forma no está del todo clara. El arrepentimiento es la emoción que nos embarga cuando pensamos que nuestra situación actual podría ser mejor si hubiéramos hecho algo diferente en el pasado, si hubiésemos cambiado esto o aquello. Sentimos arrepentimiento cuando pensamos que somos responsables de una decisión que, según nuestro juicio, salió mal. Pero realmente nos hemos parado a pensar, ¿qué cosas lamentemos más de nuestra vida?, quizá hablando en primera persona, mi educación, hubiera deseado haber tenido más educación, haber aprovechado mejor la que he recibido, haber podido realizar una carrera, haber arriesgado en mis trabajos y en vez de trabajar para otros haberlo hecho para mí, he sido un cobarde por ello. Otros de los mayores motivos de arrepentimiento a las que muchos de mí alrededor comentan sobre sus relaciones amorosas, o la paternidad, las decisiones relativas a nuestra manera de ser y actuar, y a qué dedicamos el tiempo libre o, más específicamente, cómo lo aprovechamos. Asi que si nos centramos sobre todo en los arrepentimientos que se tienen al final de nuestras vidas, yo personalmente y casi la mitad de las personas con las que he comentado esta situación creen que no es posible vivir una vida sin arrepentimientos, aunque se puede hacer una lista por ejemplo: Beber demasiado alcohol y llegar al alcoholismo, No haber estudiado más por no esforzarme, Comer de manera poco saludable, No haber pasado el tiempo suficiente con los amigos y la familia, Perder el contacto con los amigos de la infancia, No haberme propuesto un auténtico reto de cambiar mis actitudes sobre mis hábitos de vida poco saludables y aprender a manejar mi carácter. Muchas veces duele más el arrepentimiento sobre las cosas que no se hicieron, que el arrepentimiento sobre las cosas que sí se hicieron. Esto es explicable porque es fácil idealizar aquello que se desconoce, especialmente si no se está muy contento con lo que se conoce, de lo que estoy seguro es que el arrepentimiento forma parte del ser humano, y que nos sirve para prevenir y orientar de no cometer el mismo error en el futuro. Por lo tanto, creo que en sí no es algo negativo, sino todo lo contrario: es necesario porque nos hace ser conscientes de que queremos seguir mejorando, queremos y debemos evolucionar porque una vida sin arrepentimientos es una vida sin aprendizaje, el cual surge gracias a la comprensión de nuestros propios errores, porque cometemos errores y queremos solucionarlos, queremos superarnos y de la experiencia hemos aprendido una lección, aunque las cabezas no son todas iguales y hemos de tener presente aquello de lo de “tropezar varias veces con la misma piedra”. Lo esencial no es vivir sin arrepentimientos, sino aprender a aceptar aquellas cosas o decisiones de las que nos arrepentimos, y perdonarnos por haberlas realizado. El arrepentimiento no nos recuerda que actuamos mal; nos recuerda que sabemos que podemos actuar mejor, por eso cuanto más importantes sean las decisiones que tomemos en nuestras vidas, mayor repercusión tiene la posibilidad de un arrepentimiento en un futuro.
martes, 1 de marzo de 2016
MI COLABORACIÓN EN LAS XXX JORNADAS ARAGONESAS DE INFORMACIÓN ALCOHOLICA
El consumo habitual de
alcohol se convierte en una situación grave cuando la forma de consumirlo nos
ocasiona muchos problemas a nivel familiar, laboral, económico o social, ciertamente
muchos de nosotros hemos bebido en
exceso, lo que no sabíamos es que el alcohol es astuto, desconcertante,
poderoso y muy paciente, además con nuestra insistencia en hacer buena amistad
con él nos lleva a su mundo, y nos hacemos dependientes alcohólicos siendo una
marioneta en sus manos hasta nuestra destrucción total y la de nuestro entorno.
Pero eso no significaba que nosotros
reconociéramos que teníamos un conflicto con el alcohol, más bien creíamos lo
contrario, nos auto convencíamos de que el problema lo tenían otros que beben
igual o mucho más que yo, que bebo lo normal. Beber era nuestro hábitat
natural. Pocas veces nos veíamos borrachos, dando tumbos, vomitando, ni siquiera
generando peleas por nuestra manera de beber, utilizábamos con mucha maestría
el arte de la excusa y la manipulación, siempre conocíamos a otras personas que ellos sí que eran incapaces
de tomar un par de cubatas sin sentirse mal o hacer estupideces. Nosotros no
éramos de esa manera, siempre intentábamos hacer las comparaciones con otros
para manipular nuestra manera abusiva de consumir, ya que con experiencia
sobrada en el tema, bebíamos en soledad sin molestar a nadie, o en compañía sin
que se nos “notara” que lo hacíamos en demasía según se diera el caso.
Todo el mundo tenía derecho a “relajarse
tomado un par de copas”, eso no tenía nada de malo. Por lo tanto nos parecía
insultante que nos hablaran de “permanecer abstemios” cuando todo en la sociedad
nos indicaba que tomarse unas cervezas o unos cubatas era signo de
“normalidad”. ¿Quién nos iba a decir que éramos anormales? Sin duda era ofensivo,
que hacia yo diferente a los millones de españolitos consumidores que hay en
este país de bebidas alcohólicas.
Sin embargo, la realidad decía que
si pasaba porque se mostraba una vez tras otra obstinada y diferente a lo que
nosotros entendíamos y poco a poco nos íbamos metiendo en el mundo del
alcoholismo, es muy duro para los que te quieren ver
cómo se va destruyendo una vida por el alcohol, una vida sin ser tan diferente
como la de cualquier otra persona, porque esta enfermedad no descarta a nadie
es la más democrática de todas y engancha a todos por igual, y lo creamos o no va
llevándote poco a poco directamente al pozo, un infierno fácil de entrar y muy
difícil de salir, pero hay no se queda, también repartimos muchísimos problemas
y muchísimo dolor a todos los que tenemos a nuestro lado.
Vivimos en una sociedad
muy hipócrita pues solo nos interesamos por las cosas cuando nos toca a
nosotros, y somos muy de criminalizar a las personas con adicciones por el
desconocimiento y la desinformación que se tiene, y no será porque no hay
información ya que a día de hoy nunca ha habido tanto donde escoger para saber
sobre toda clase de adicciones, nosotros los de la Fundación Doctor Valero
Martínez - Asarex disponemos de la mejor información de todas, la de las
vivencias de cada uno de sus componentes y además tenemos la grandísima suerte
de tener y por muchos años a Don Valero que desde hace más de 40 años nos ha
ido pasando con su sabiduría y humildad, aparte de la información todos los
valores y la verdadera filosofía de lo que es a día de hoy nuestra Fundación,
ahora nos toca a nosotros de forma
voluntaria, altruista y con más ilusión que nunca continuar con su gran obra, y
ese es el gran reto hasta ahora conseguido por todos, que jamás se cierre la
puerta de la calle Cánovas, ¡porque! ¿Quién puede saber más sobre esta
enfermedad que el enfermo y sus familias? Verdaderamente nadie porque ellos han
padecido en sus carnes el sufrimiento de esta dependencia que le ha hecho
descender al grado más bajo de indignidad al que un ser humano puede caer;
nuestra experiencia sirve para tender la
mano en ayuda de todos los enfermos que quieran ponerse en abstinencia y a la
vez orientar a esos familiares de todo lo que se puede hacer para ayudarse
mutuamente, pues aunque no es fácil salir de estas situaciones, acudiendo a la
Fundación y siguiendo todo lo que allí se les dice, se tiene muchas
posibilidades de que jamás se vuelva a beber alcohol, luego
cuando deja de beber y rehabilitarse llega la recompensa, que es volver a una
vida real maravillosa siendo muchísimo mejor persona que antes de caer en la
dependencia del alcohol.
Los síntomas del alcoholismo pueden pasar inadvertidos para personas que
tienen poco contacto con los individuos que lo padecen, pero no es asi
para sus familiares o amigos más cercanos,
ellos sí que se van dando cuenta de lo que sucede, no se pasa inadvertido y
comienza una gran preocupación que se convierte en una situación complicada,
comienza una lucha y todos nos quieren ayudar, todos le queremos ayudar pero no
sabemos la manera más adecuada de hacerlo, puesto que cuando hablas con un dependiente
del alcohol sobre su problema siempre tienden a negar que lo existe, niegan
toda la problemática con él alcohol o cortan por lo sano sobre la charla porque
no le interesa que se hable de su “adicción” al alcohol, si el enfermo no acepta y asume su condición
de afectado o lo que es lo mismo no pone de su parte y decide por su voluntad
dejar el alcohol por mucho que quieras ayudarle, es imposible. Es por esto por
lo que un dependiente del alcohol es el primer perjudicado y sufre mucho con su
enfermedad, él se da cuenta en los momentos de lucidez del daño que se está
haciendo y también lo que está repartiendo entre su familia, pero a pesar de
todo su dependencia es más fuerte y le hace seguir bebiendo, y no bebe para estar
bien, el sigue bebiendo para no estar mal.
No va a ser fácil y mucho menos convencerle para que siga un tratamiento
y si lo hace y no está convencido tampoco debemos obligarle porque en la
mayoría de las veces en cuanto se encuentra medianamente bien vuelven a su
rutina con el alcohol, por eso hay que perseverar en los intentos hasta que la
persona comience a convencerse de que es un enfermo y que no debe volver a
tomar ni una gota de alcohol.
Una vez que esta persona ha reconocido su problema o nos ha solicitado ayuda,
es ahí cuando tenemos que estar con ella durante el tiempo necesario para que
se sienta entendida y apoyada, asi se dará cuenta de que él no es al único que
le pasa y no tenga a la soledad como consejera para volver a caer en el mismo
problema, los enfermos necesitan una gran ayuda de la familia para darse cuenta
de lo que les sucede, la asistencia a grupos de autoayuda es fundamental asi
como todas las herramientas de orientación e información que se les da para
mantener y prolongar en el tiempo su abstinencia.
Al principio no les gustará tener que reconocer públicamente que tienen
un problema y sentirá remordimientos y vergüenza, pero ya se enteraran de que
ellos no son culpables, nosotros nunca hemos querido tener esta enfermedad,
ahora sí que somos responsables con la obligación de ponernos bien y restituir
en todo lo posible los daños causados, este es uno de los pasos fundamentales
que deben dar para volver a sentirse bien y que la felicidad vuelva a reinar en
sus vidas sintiéndose útiles en la familia y a la sociedad.
Una persona que ha tenido problemas con el alcohol no debe volver a tocarlo
jamás ya que este tipo de adicciones es recurrente, si se vuelve a tocar, es
decir, “va, si es solo una copa, no pasará nada” esa actitud es mala es auto engañarse
y engañar a los demás, el tonteo con el alcohol es un tema muy serio como para
que las personas que ya han sufrido alguna vez recaídas puedan volver a caer en
los mismos errores. Como no es un alimento no es necesario tenerlo en casa, ni
comprarlo para las celebraciones. Ni siquiera, si se puede al menos al
principio, es recomendable que la persona dependiente del alcohol al ir a la
compra no pase por el pasillo del supermercado en el que está, ni la asistencia
a bares, a pub de copas o locales nocturnos en los que el alcohol es principal
protagonista.
Pronto tuvimos que admitir, tras
conocer algo más sobre la enfermedad teniendo mucha información y las
orientaciones necesarias para entender el problema, que no todo era lo que
parecía, en cuanto a nuestra manera de beber. La ciencia médica aún no explica
con claridad la causa de porque tenemos problemas para controlar el alcohol, ni
por qué unos somos alcohólicos y otros no, de lo que si estamos todos
completamente seguros es que una sola copa conduce al problema y a tener muchas
más dificultades que antes, y aunque sabemos que pueden haber recaídas, en
ningún caso son necesarias ni ayudan en nada a la rehabilitación del enfermo.
La experiencia de muchos años con
personas dependientes del alcohol lo confirma que una vez generada la
dependencia cada vez que se vuelva a beber se despierta la “fiera” de la
enfermedad, nunca es la copa mala para nosotros la última, para un afectado
será siempre la primera la que nunca debe tocar. Por eso, la abstinencia total, se ha
convertido en la única herramienta y la más que fiable para formar la base
sólida de una buena recuperación de la Dependencia al Alcohol.
Hay vida más allá del alcohol,
aunque eso nos pareciera al principio imposible. Se puede vivir sin alcohol, y
se puede vivir muy bien. De hecho es muchísimo más fácil vivir sin él, que
vivir bebiendo. Y, evidentemente, mucho más saludable, el alcohol, aparte de
sus cualidades adictivas, tiene también el efecto psicológico que modifica el
comportamiento y el razonamiento de la persona afectada, una sola copa cambia
radicalmente la mentalidad de un dependiente del alcohol, en el sentido de
hacerle creer que puede llegar a “controlar” una, y luego otra, y luego otra, y
otra….
El enfermo puede aprender con una
buena orientación e información, con la ayuda de la Fundación y la de su
familia a llevar con normalidad completamente su enfermedad o lo que es lo
mismo a rehabilitarse, que queremos decir con rehabilitación, que no solo es
dejar de beber también significa saber vivir sin alcohol, y debe quedar bien
claro que nunca conseguirá “curarse”
jamás, nunca podrá volver a beber alcohol con normalidad sin consecuencias
adversas, asi que llegamos a la
conclusión de que la abstinencia entendida y prolongada en el
tiempo, no resulta ser esa losa que
veíamos, ni esa experiencia desoladora y triste que nos habíamos imaginado
cuando visitábamos a Don Valero en su consulta y se nos antojaba un completo
sin sentido cuando nos decía no poder volver a beber un vasito de vino o una
cerveza nunca más ¡pero ahora que voy yo a hacer si no puedo beber! Se nos
nublaba todo nuestro mundo; luego de hacerle caso ponernos en abstinencia y
empezar una rehabilitación vamos viendo lo maravillosa que es nuestro día a
día, todo resulto ser una experiencia fascinante, preferible a todo lo anterior
llegando a la conclusión de que ahora no la cambiamos por nada.
Hoy en día en la sociedad actual hablar sobre la dependencia al alcohol se
convierte en un tema cuanto menos, bastante delicado. Aunque, bien es cierto,
que existe y siempre ha existido, una gran tolerancia social ante el consumo de
bebidas alcohólicas. Desde hace mucho tiempo, el consumo de alcohol en España
se ha caracterizado por gozar de una amplia tolerancia y aceptación social y
cultural, este hecho, ha contribuido sobremanera para que el consumo de bebidas
alcohólicas se percibiese como algo normal y habitual en la mayoría de la
población, a pesar de que, hace más de cincuenta años, que ya había una gran
consideración y conocimiento sobre los perjuicios que provoca el alcohol a
nivel individual, social y sanitario, en contraposición a la alarma social y el
rechazo que genera el consumo de las
otras drogas ilegales como la cocaína, heroína, éxtasis, las drogas de diseño
etc….
Yo personalmente percibo o me parece por mi experiencia de tantos años en esto de
las adicciones, que casi todo el mundo conoce o tiene alguna referencia sobre
los riesgos y efectos negativos que se atribuyen al consumo de la mayor parte
de las drogas ilegales y solo el nombrarlas les genera un rechazo, pero, al
mismo tiempo, se frivoliza sobre los efectos asociados al consumo de alcohol, a
pesar del porcentaje tan elevado de enfermedades y muertes directas e
indirectas derivadas del alcoholismo, aparte del grandísimo coste sanitario.
Desafortunadamente, vivimos en el país en el que rechazar una copa es de
mal gusto o signo de mala educación. Aunque, no ocurre lo mismo si rechazamos
un cigarrillo. Una persona puede expresar libremente que no fuma y no hay
ningún problema, incluso el que te ha ofrecido el cigarrillo te responderá
gustosamente con un: “Muy bien que haces, fumar es muy malo”, “yo estoy
intentando dejarlo.” Pero si uno comenta en público que no bebe alcohol…parece
que el que te invita a beber no sea capaz de entender bien ese mensaje y es ahí
cuando se provoca el aluvión agobiante de preguntas y las constantes insistencias.
¿Por qué no bebes? ¿Qué pasa? ¿Acaso estás malo?, ¿No me jodas que estas
bebiendo agua?, “pero si tú antes no usabas el agua ni para lavarte”, o esta
otra…. ¡Oye! este es un whisky destilado carísimo, no me puedes decir que no,
que porque te bebas una copa no pasa nada… Esta es la realidad que existe y
estas son las situaciones a las que se tienen que enfrentar los enfermos
alcohólicos, sobre todo, al principio de su tratamiento de deshabituación.
Además de esto, cuando
paseamos por las calles de cualquier lugar de esta maravilloso país llamado
España, podemos comprobar que a cada paso que das hay un bar ofreciendo bebida
más barata cada día, publicidad en los medios de comunicación (televisión,
radio, internet…), vallas con reclamos publicitarios…cientos y cientos de
disparadores a los que tienen que enfrentarse los enfermos día a día. Algo que
podría parecer fácil para cualquier ciudadano de a pie, pero para nosotros,
realmente, nos resulta muy complicado. Vivimos en el país donde es más que
habitual quedar para tomarse unas cervezas que quedar para ir al cine. Donde
decir que eres alcohólico genera incomprensión y muchísimas veces por no decir
casi siempre genera rechazo y desconfianza hacia el afectado. Donde, a pesar de
vivir en la era de la sobreinformación, hay mucho desconocimiento sobre los
daños que genera el alcohol a todos los niveles. Los dependientes del alcohol,
nos encontramos desprotegidos ante una
sociedad que no hace otra cosa que fomentar el consumo, y a eso se une la poca
prevención y la poca conciencia social. Existen muchas etiquetas y
estigmatización en cuanto a esta enfermedad y ya si aparecen intereses
económicos de por medio apaga y vámonos, de repente te sale el iluminado de
turno y te pone un artículo que vale una fortuna en la revista o periódico de
mayor tirada del país, diciendo que la cerveza o el vino son un alimento porque
tienen una serie de cualidades beneficiosas para la salud, o que el wiski es un
vasodilatador muy bueno para el corazón, verdaderamente lamentable porque todo
esto es falso, todo esto deriva del poder económico que tienen las grandes
distribuidoras de alcohol, y si les aprietas un poco las clavijas a los que
pueden hacer algo por esta enfermedad o te dan largas o hacen lo que al parecer
es lo más cómodo para ellos, mirar hacia
otro lado. A pesar de que el contexto social y cultural en el que se
desenvuelven las relaciones de los ciudadanos con las bebidas alcohólicas
favorece el uso de las mismas, es cierto que se han producido en los últimos
años algunos pequeños progresos, pero aún queda mucho trabajo por hacer, más
bien diría yo que estamos en pañales sobre el asunto.
Y ya para
terminar lo voy a hacer con una pequeña reflexión diciendo que el ser humano debe asumir la condición de
protagonista de su propio destino, debe tener como prioridad madurar y
convertirse en ser soberano y dueño de su futuro sin prometerse nada, viviendo
el día a día, para sacudirse las vivencias a las que ha estado sometido durante
toda su vida de adicto al alcohol. La ilustración es la iluminación del alma
que ayuda a la conciencia y desde la generosidad asumir con humildad las
responsabilidades, plantearnos como una obligación la ruptura con la pereza y
la cobardía, es un ejercicio de fortaleza que nos llevara al triunfo. Son muy
pocos casi diría que no conozco a nadie, los que por esfuerzo propio o sea
solos logran salir del mundo de las dicciones, sin embargo, con paso seguro y
firmeza se consigue, pero aceptando ayuda y reconociendo y aceptando su
enfermedad, otros no son capaces de ver más allá de lo que hay, ni de superar
el riesgo del que les han hablado, desconfían o simplemente no quieren y
terminan en intentos fracasados y desoladores y en peor situación que la vez
anterior, sólo la razón, la humildad y
la valentía es el arma válida para enfrentarse a una nueva vida elegida por la
persona, su obligación es la de pensar por sí mismo frente a las limitaciones
de la libertad a que le sujeta su mundo de bebedor, él y solo él debe ser el director
de su futura vida, los que hemos caído en esta
enfermedad el habernos involucrado en la Fundación y revolvernos con los
nuestros nos ha abierto el paraíso para enterarnos de una vez y para siempre
que no somos los únicos con el problema y que solos no lo conseguiremos nunca, debemos
dejar atrás manipulaciones, mentiras, perjuicios y temores, la Fundación hace
un gran trabajo en equipo, porque entre todos nos hemos animado y ayudado para
sacar el coraje suficiente de vivir, que es la fuerza que nos hace
falta para luchar contra esta devastadora enfermedad, para levantarnos todos
los días y poder enfrentarnos a situaciones difíciles y sobre todo enfrentarnos
a nuestros propios miedos, asi que ¡¡¡vive!!!, porque a pesar de todo la vida
sigue siendo maravillosa.
jueves, 18 de febrero de 2016
DIALOGOS CON MI ENTRENADOR
Estaba leyendo una historia sobre el
deporte en los niños y la importancia que tiene para su formación y desarrollo,
es la educación combinada con el deporte una parte importantísima de la futura
formación del niño para convertirse en un hombre y a la vez una buena persona ,
yo he asistido a los campos de futbol donde esta historia que cuenta la charla
de un niño con su entrenador, también ocurre con los padres que quieren hacer
del hijo un profesional del deporte con una exigencia de adulto, dejando atrás la
realidad de que son niños y como niños que todos hemos sido me identifico con
la realidad de que dentro de su lista de prioridades está el divertirse y no el
ganar, ganar y ganar, estar el primero o ser el mejor del campeonato, El relato
es este:
Entrenador, ¿puedo hablar contigo?
Mira, enano, no estoy de muy buen humor
ahora… ¿qué quieres?
No, nada, era sólo una pregunta
pero…bueno, no es nada importante…
El entrenador nota en el jugador una
cierta seriedad, como si tuviera que decirle algo de cierto peso. Estaba
saliendo del vestuario pero se para para escuchar lo que le tiene que decir.
¿Qué quieres?
Quiero dejar el fútbol. No aguanto más.
Me voy
Jaime es un jugador de 12 años que
empezó a jugar a los 6 añitos en el club, el mismo que el de sus hermanos. Lo
hace bastante bien y se ha ganado un puesto en el primer equipo de su
categoría. Su padre le acompaña siempre a los partidos y a los entrenamientos.
Está muy orgulloso de su hijo porque juega en un buen equipo. Le encanta el
fútbol ya que él también jugaba e incluso llegó a jugar en amateur. Jaime lo
tenía todo: un buen club, unos padres que le apoyan, una familia futbolera,
buena calidad técnica… pero por lo visto todo se ha terminado, cuando parecía
que las cosas iban muy bien. Ascenso, celebración por todo lo alto…
Pero ¡qué dices, Jaime!
Sí, sí, lo dejo. Estoy harto.
Cómo vas a dejar el fútbol, ¿lo sabe tu
padre?
Me da igual lo que piense mi padre. No
aguanto más. Cuando empecé a jugar, iba con mucha ilusión a los entrenamientos.
Corría detrás de la pelota como un loco e intentaba meter el balón en la
portería. Me llenaba de alegría cuando lo conseguía. Mi padre me sonreía desde
la grada y aplaudía. Me sentía feliz jugando al fútbol.
Y ahora ¿no?
Todo ha cambiado. Ahora parecemos
profesionales del fútbol. Tu único objetivo es ganar, ganar y ganar. No nos
hablas más que de Mouriño, Pep Guardiola…Puede ser muy interesante para ti y
para equipos profesionales pero nosotros no somos el Barça ni el Real Madrid.
Somos niños, somos diferentes. Que si vamos primeros o segundos, que si hay que
ganar como sea, que si son de segundo año o de primero, que si han bajado dos
de preferente o de división de honor. Qué más nos da. No te das cuenta todavía
que nosotros lo único que queremos es divertirnos jugando y no necesitamos
ninguna tontería más. domingo, 14 de febrero de 2016
CON EL TIEMPO APRENDI……
Con el tiempo aprendí, que es el deseo de uno mismo el que hace que los hechos sucedan y no creer en las casualidades.
Que los malos momentos al final desaparecen.
y los buenos aunque tarden en llegan, siempre llegan…
Que gracias a afrontar adversidades conoces tú propia fortaleza.
Que hay que creer en hechos y no en promesas.
Que los grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos,
y aprendí que cuando las palabras fallan la música habla.
Que hay que saber pedir perdón a su debido tiempo.
Que los abrazos no se explican, los besos no se piden
el sexo no se exige y el amor no se suplica.
Que una mirada puede transmitir más que el mejor de los discursos.
Que el mundo no se divide en gente buena o mala, todos tenemos luz y oscuridad dentro de nosotros lo que importa es la parte a la que obedecemos, eso es lo que realmente somos.
Que todo el mundo merecemos que nos regalen sonrisas y no lágrimas, tiempo y no distancia, besos, no mentiras.
Que no se trata de quien vino primero, sino de quien llego y nunca se fue.
Aprendí que no importa lo fuerte que sea,
todos en algún momento necesitamos un abrazo.
Que quien verdaderamente te quiere te busca,
te espera, piensa en ti, te lo demuestra.
Que el rencor es uno de nuestros peores enemigos
y el olvido uno de nuestros mejores aliados.
Que hasta que no vacías tú alma de todo aquello que te atormenta no puedes llenarlo de todo aquello que te haga feliz.
Que la mejor ayuda que puedes ofrecer es estar siempre hay, saber escuchar y que un beso y un abrazo consuelan más que mil consejos.
Aprendí, que te quieras a ti misma para poder ofrecer amor.
Que enamora más una sonrisa que una cara bonita.
Que para entender a los demás no hace falta tolerancia, sino comprensión, tolerar es aguantar, comprender es aceptar.
Que si quieres algo tú eres la que tienes que ir a por ello.
Que no hay un arma más poderosa que una sonrisa que tiene el poder de cambiar a las personas.
Y sobre todo he aprendido que en la vida no se trata de ser perfecta, se trata de ser feliz.
Dedicado para todas las mujeres, estén o no enamoradas para que busquen con todas sus fuerzas ser felices todos los días de su vida
Que los malos momentos al final desaparecen.
y los buenos aunque tarden en llegan, siempre llegan…
Que gracias a afrontar adversidades conoces tú propia fortaleza.
Que hay que creer en hechos y no en promesas.
Que los grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos,
y aprendí que cuando las palabras fallan la música habla.
Que hay que saber pedir perdón a su debido tiempo.
Que los abrazos no se explican, los besos no se piden
el sexo no se exige y el amor no se suplica.
Que una mirada puede transmitir más que el mejor de los discursos.
Que el mundo no se divide en gente buena o mala, todos tenemos luz y oscuridad dentro de nosotros lo que importa es la parte a la que obedecemos, eso es lo que realmente somos.
Que todo el mundo merecemos que nos regalen sonrisas y no lágrimas, tiempo y no distancia, besos, no mentiras.
Que no se trata de quien vino primero, sino de quien llego y nunca se fue.
Aprendí que no importa lo fuerte que sea,
todos en algún momento necesitamos un abrazo.
Que quien verdaderamente te quiere te busca,
te espera, piensa en ti, te lo demuestra.
Que el rencor es uno de nuestros peores enemigos
y el olvido uno de nuestros mejores aliados.
Que hasta que no vacías tú alma de todo aquello que te atormenta no puedes llenarlo de todo aquello que te haga feliz.
Que la mejor ayuda que puedes ofrecer es estar siempre hay, saber escuchar y que un beso y un abrazo consuelan más que mil consejos.
Aprendí, que te quieras a ti misma para poder ofrecer amor.
Que enamora más una sonrisa que una cara bonita.
Que para entender a los demás no hace falta tolerancia, sino comprensión, tolerar es aguantar, comprender es aceptar.
Que si quieres algo tú eres la que tienes que ir a por ello.
Que no hay un arma más poderosa que una sonrisa que tiene el poder de cambiar a las personas.
Y sobre todo he aprendido que en la vida no se trata de ser perfecta, se trata de ser feliz.
Dedicado para todas las mujeres, estén o no enamoradas para que busquen con todas sus fuerzas ser felices todos los días de su vida
sábado, 13 de febrero de 2016
EL PINTOR ALCOHÓLICO QUE CAMBIO LOS PARADIGMAS DEL ARTE .
El
artista que logró alcanzar el éxito con una pintura que nunca antes se había
hecho. Que cambió los paradigmas del arte, que revolucionó las pinceladas, uno
de los más representativos de Estados Unidos y aquel que logró cambiar la
manera en la que el arte abstracto se entendía. Con sus pinturas no
convencionales lograba hacer una aproximación no convencional al arte.
Prefería pintar con el lienzo en el piso antes de ponerlo en un caballete y brochas o pinceles no eran necesarios en sus creaciones. Dejaba que la pintura chorreara de navajas, palos o cuchillos mientras él, con frenetismo se movía sobre el cuadro para crear una combinación de colores, patrones y texturas. Pollock, el maestro que ayudó a definir el expresionismo abstracto de Nueva York y contribuyó a que éste sitio fuera considerado la nueva Meca del arte. Pollock es ahora uno de los referentes del arte más importantes. Un hombre controversial que no quería hacer lo que otros pintores había hecho antes que él. Su vida terminó tan sólo 44 años después de que comenzara y durante su existencia, tuvo que lidiar contra los fantasmas del alcoholismo que siempre lo siguieron como un recuerdo de su pasado.
A una milla de su hogar, Jackson Pollock, con unos tragos encima y la sensación de que tenía dominada su enfermedad, chocó contra un árbol y murió. Nació el 28 de enero de 1912 en Cody, Wyoming y estudió con Thomas Hart Benton antes de dejar las técnicas tradicionales y enfocarse en la pintura abstracta. Como el hijo menor de cinco, tenía necesidad de recibir mucha atención y siempre intentaba buscar el consuelo para la indiferencia de sus padres. Hijo de un granjero y una mujer feroz que tenía grandes ambiciones artísticas, los dos se convirtieron en los moldeadores del comportamiento futuro de Pollock. Su padre era un alcohólico abusivo que dejó a su familia cuando Jackson tenía sólo 8 años, por lo que su hermano Charles se convirtió en un padre para él.
Charles era un gran artista y fue una gran influencia en las ambiciones de Jackson. Su familia cambió de casa por muchos años y mientras estaban en Los Ángeles, el joven y ambicioso Jackson Pollock se inscribió en la Manual Arts High School, donde descubrió su pasión por el arte.6 Sus problemas con el alcohol empezaron un verano cuando intentaba sacar mapas topográficos del Gran Cañón. Tenía sólo 15 años y su problema con la bebida lo marcaría hasta el final de su vida. Cuando tenía 18 se mudó a Nueva York con su hermano y empezó a estudiar las mismas técnicas que él. Bajo la tutela de Thomas Hart Benton, Pollock se convirtió en un apasionado y quería conocer todas las técnicas posibles. En ocasiones cuidaba a los hijos de Benton y él se convirtió en la figura paterna que Jackson nunca tuvo.
En la época de la Gran Depresión, el presidente Franklin D. Roosevelt comenzó un nuevo programa para apoyar a los artistas emergentes conocido como “Public Works of Art Project” en los que los jóvenes intervenían edificios, galerías y calles para mostrar su arte y la gobierno los apoyaba económicamente. Junto a su hermano Sanford, encontró trabajo con la división mural PWA’s al lado de otros pintores como José Clemente Orozco, Willem de Kooning y Mark Rothko. Y aunque Pollock estaba encantado y adoraba su nuevo trabajo, no pudo dejar de beber. En 1937 comenzó a recibir tratamiento contra su alcoholismo con un psicoanalista que seguía los preceptos de Jung. Su nombre era Joseph L. Henderson y lo único que logró fue que Pollock desarrollara un nuevo gusto por el simbolismo, el arte nativo americano y descubriera a Pablo Picasso, quien le dio el coraje para darle límites claros a su trabajo. Ese mismo año, Pollock fue arrestado por estado de ebriedad y faltas a la moral.
Poco después conoció a la artista Lee Krasner, quien cayó rendida ante el hermoso dominio del lienzo por parte de Pollock y pronto se hicieron una pareja romántica. En esos años, la vida de Pollock parecía completa: Peggy Guggenheim se interesó por sus obras y aseguraba, las pinturas de Pollock eran probablemente las más originales de todo el arte americano. Se puso en contacto Pollock recibía un salario estable, se casó con Lee Krasner, compraron una granja en East Hampton y ella le ayudaba a promover su trabajo. Convirtió el granero en un estudio privado y siguió realizando sus pinturas. Durante el periodo “drip”, entre 1947 y 1950 realizó sus pinturas más conocidas y se convirtió en el “mejor pintor con vida de los Estados Unidos” según la revista “Life”. Su fama incrementó después del artículo de la revista y algunos de sus amigos se convirtieron en acérrimos competidores. Al mismo tiempo que su fama crecía, muchos críticos comenzaron a considerarlo un fraude y él mismo se replanteaba su trabajo. Con él y su fama creció a niveles insospechados. En el 49, Pollock proyectó su obra en la Galería Betty Parsons y todas sus obras se vendieron, convirtiéndose en el pintor mejor pagado de América. Esa fama lo convirtió en un artista soberbio y desdeñaba a los demás artistas, hasta a su mentor Thomas Hart Benton. Esa fama lo hacía sentir como un farsante pues en ocasiones, las entrevistas que daba tenían guiones establecidos.
El documentalista Hans Namuth, en 1950 comenzó a producir una película sobre el trabajo de Pollock, pero el artista sentía que era imposible desenvolverse frente a la cámara, por lo que, decidió, era mejor regresar con más intensidad a la bebida después de dos años de no probar el alcohol. Su arte se hizo más oscuro. Durante una muestra en la galería Parsons, no logró vender ningún cuadro, por lo que abandonó su método “drip” y comenzó a pintar en blanco y negro sin ningún éxito. Deprimido y obsesionado comenzó a frecuentar el bar Cedar en Nueva York. Bebía hasta que lo cerraban y con regularidad participaba en peleas.
Algunos le compraban un trago sólo para ver el ridículo que podía ser capaz de interpretar ese día. Y los jóvenes artistas que se reunían en ese lugar, intentaban tocarlo para que les diera buena suerte. Su esposa llamó a la madre de Pollock para pedirle ayuda, preocupada y angustiada por su estado anímico y su presencia, efectivamente, ayudó a estabilizar el ánimo de Pollock y comenzó a pintar nuevamente. Acabó su cuadro “The Deep” y parecía sobresalir, pero las nuevas demandas de los coleccionistas de arte, lo presionaron tanto que nuevamente, utilizó al alcohol para intentar salir de su crisis Su esposa no podía trabajar, debía cuidar a Pollock y sus necesidades. Su matrimonio comenzó a tener graves problemas y su salud se deterioró. Él empezó a salir con otra mujer. En el 56 renunció a la pintura y su mujer se mudó a París para darle espacio. Ese mismo año, Pollock, ebrio, estampó su carro. Salió disparado más de 15 metros y murió de inmediato junto a Edith Metzger. Su novia sobrevivió...
Prefería pintar con el lienzo en el piso antes de ponerlo en un caballete y brochas o pinceles no eran necesarios en sus creaciones. Dejaba que la pintura chorreara de navajas, palos o cuchillos mientras él, con frenetismo se movía sobre el cuadro para crear una combinación de colores, patrones y texturas. Pollock, el maestro que ayudó a definir el expresionismo abstracto de Nueva York y contribuyó a que éste sitio fuera considerado la nueva Meca del arte. Pollock es ahora uno de los referentes del arte más importantes. Un hombre controversial que no quería hacer lo que otros pintores había hecho antes que él. Su vida terminó tan sólo 44 años después de que comenzara y durante su existencia, tuvo que lidiar contra los fantasmas del alcoholismo que siempre lo siguieron como un recuerdo de su pasado.
A una milla de su hogar, Jackson Pollock, con unos tragos encima y la sensación de que tenía dominada su enfermedad, chocó contra un árbol y murió. Nació el 28 de enero de 1912 en Cody, Wyoming y estudió con Thomas Hart Benton antes de dejar las técnicas tradicionales y enfocarse en la pintura abstracta. Como el hijo menor de cinco, tenía necesidad de recibir mucha atención y siempre intentaba buscar el consuelo para la indiferencia de sus padres. Hijo de un granjero y una mujer feroz que tenía grandes ambiciones artísticas, los dos se convirtieron en los moldeadores del comportamiento futuro de Pollock. Su padre era un alcohólico abusivo que dejó a su familia cuando Jackson tenía sólo 8 años, por lo que su hermano Charles se convirtió en un padre para él.
Charles era un gran artista y fue una gran influencia en las ambiciones de Jackson. Su familia cambió de casa por muchos años y mientras estaban en Los Ángeles, el joven y ambicioso Jackson Pollock se inscribió en la Manual Arts High School, donde descubrió su pasión por el arte.6 Sus problemas con el alcohol empezaron un verano cuando intentaba sacar mapas topográficos del Gran Cañón. Tenía sólo 15 años y su problema con la bebida lo marcaría hasta el final de su vida. Cuando tenía 18 se mudó a Nueva York con su hermano y empezó a estudiar las mismas técnicas que él. Bajo la tutela de Thomas Hart Benton, Pollock se convirtió en un apasionado y quería conocer todas las técnicas posibles. En ocasiones cuidaba a los hijos de Benton y él se convirtió en la figura paterna que Jackson nunca tuvo.
En la época de la Gran Depresión, el presidente Franklin D. Roosevelt comenzó un nuevo programa para apoyar a los artistas emergentes conocido como “Public Works of Art Project” en los que los jóvenes intervenían edificios, galerías y calles para mostrar su arte y la gobierno los apoyaba económicamente. Junto a su hermano Sanford, encontró trabajo con la división mural PWA’s al lado de otros pintores como José Clemente Orozco, Willem de Kooning y Mark Rothko. Y aunque Pollock estaba encantado y adoraba su nuevo trabajo, no pudo dejar de beber. En 1937 comenzó a recibir tratamiento contra su alcoholismo con un psicoanalista que seguía los preceptos de Jung. Su nombre era Joseph L. Henderson y lo único que logró fue que Pollock desarrollara un nuevo gusto por el simbolismo, el arte nativo americano y descubriera a Pablo Picasso, quien le dio el coraje para darle límites claros a su trabajo. Ese mismo año, Pollock fue arrestado por estado de ebriedad y faltas a la moral.
Poco después conoció a la artista Lee Krasner, quien cayó rendida ante el hermoso dominio del lienzo por parte de Pollock y pronto se hicieron una pareja romántica. En esos años, la vida de Pollock parecía completa: Peggy Guggenheim se interesó por sus obras y aseguraba, las pinturas de Pollock eran probablemente las más originales de todo el arte americano. Se puso en contacto Pollock recibía un salario estable, se casó con Lee Krasner, compraron una granja en East Hampton y ella le ayudaba a promover su trabajo. Convirtió el granero en un estudio privado y siguió realizando sus pinturas. Durante el periodo “drip”, entre 1947 y 1950 realizó sus pinturas más conocidas y se convirtió en el “mejor pintor con vida de los Estados Unidos” según la revista “Life”. Su fama incrementó después del artículo de la revista y algunos de sus amigos se convirtieron en acérrimos competidores. Al mismo tiempo que su fama crecía, muchos críticos comenzaron a considerarlo un fraude y él mismo se replanteaba su trabajo. Con él y su fama creció a niveles insospechados. En el 49, Pollock proyectó su obra en la Galería Betty Parsons y todas sus obras se vendieron, convirtiéndose en el pintor mejor pagado de América. Esa fama lo convirtió en un artista soberbio y desdeñaba a los demás artistas, hasta a su mentor Thomas Hart Benton. Esa fama lo hacía sentir como un farsante pues en ocasiones, las entrevistas que daba tenían guiones establecidos.
El documentalista Hans Namuth, en 1950 comenzó a producir una película sobre el trabajo de Pollock, pero el artista sentía que era imposible desenvolverse frente a la cámara, por lo que, decidió, era mejor regresar con más intensidad a la bebida después de dos años de no probar el alcohol. Su arte se hizo más oscuro. Durante una muestra en la galería Parsons, no logró vender ningún cuadro, por lo que abandonó su método “drip” y comenzó a pintar en blanco y negro sin ningún éxito. Deprimido y obsesionado comenzó a frecuentar el bar Cedar en Nueva York. Bebía hasta que lo cerraban y con regularidad participaba en peleas.
Algunos le compraban un trago sólo para ver el ridículo que podía ser capaz de interpretar ese día. Y los jóvenes artistas que se reunían en ese lugar, intentaban tocarlo para que les diera buena suerte. Su esposa llamó a la madre de Pollock para pedirle ayuda, preocupada y angustiada por su estado anímico y su presencia, efectivamente, ayudó a estabilizar el ánimo de Pollock y comenzó a pintar nuevamente. Acabó su cuadro “The Deep” y parecía sobresalir, pero las nuevas demandas de los coleccionistas de arte, lo presionaron tanto que nuevamente, utilizó al alcohol para intentar salir de su crisis Su esposa no podía trabajar, debía cuidar a Pollock y sus necesidades. Su matrimonio comenzó a tener graves problemas y su salud se deterioró. Él empezó a salir con otra mujer. En el 56 renunció a la pintura y su mujer se mudó a París para darle espacio. Ese mismo año, Pollock, ebrio, estampó su carro. Salió disparado más de 15 metros y murió de inmediato junto a Edith Metzger. Su novia sobrevivió...
sábado, 6 de febrero de 2016
LOS JÓVENES :LA AUTOESTIMA, EL ALCOHOL Y LAS OTRAS DROGAS
Autoestima
es la valoración positiva o negativa que una persona
hace de sí misma en función de los pensamientos, sentimientos y experiencias de
un modo general, al valor que una persona se da a sí misma. Durante
la adolescencia era habitual encontrar problemas de autoestima que es la forma
fina actual de quererse y respetarse. Es un periodo de crecimiento y desarrollo
personal en el que el grupo de iguales, la familia y los medios de comunicación
ejercen una fuerte influencia en la valoración propia, no se trata únicamente
del valor que se le da al aspecto físico, sino también a la propias capacidades
y habilidades deportivas, intelectuales, sociales etc...Las expectativas de los
otros, las comparaciones y los referentes personales pueden ejercer una fuerte
presión y generar inseguridades en el adolescente en esta época de cambios. La
anorexia y la bulimia, por ejemplo, están relacionadas con la imagen y al valor
que una persona se da, en muchas ocasiones para tratar de agradar a los demás o
encajar en el grupo de amigos necesita recibir un refuerzo para aumentar su
autoestima al sentirse inseguro, insatisfecho o muy sensible a las críticas,
esa actitud negativa en muchos casos le da pie a comenzar experimentando con el
alcohol, el tabaco, los porros y otras clases de drogas duras o sintéticas etc. La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Los
adolescentes usan el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo
la curiosidad, para sentirse bien, para reducir el estrés, para sentirse
personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil el poder determinar
cuáles de los adolescentes van a experimentar y parar ahí, y cuáles van a
desarrollar problemas serios. El uso de las drogas y el alcohol los jóvenes está
asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento
en el riesgo del uso serio de drogas duras más tarde en la vida, el fracaso
escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes,
violencia, relaciones sexuales y el suicidio. Las
drogas y el alcohol son sustancias cuyo consumo puede producir dependencia,
estimulación, depresión del sistema nervioso central, o bien influir en el
comportamiento o el ánimo, sobre
todo en edades comprendidas entre los 14 y los 21 años, en las que se inician
con estas sustancias, La
cuestión primordial y el gran problema es que para pasar de “controlar” a estar
“enganchado”, hay sólo un paso, una débil línea que no sabemos cuándo la vamos
a cruzar. A ello hay que añadir que los adolescentes tienen la errónea
percepción de que es tan peligroso consumir un paquete de tabaco diario como
consumir alcohol, cocaína o heroína esporádicamente. Así que hemos de poner en
marcha una estrategia para ayudar a conocer mejor las consecuencias del consumo
de tabaco, alcohol y otras drogas, pondremos como la
más significativa la prevención en un lugar prioritario ayudado
de una buena educación y sustentarla en una información objetiva, veraz y
rigurosa sobre este complejo fenómeno. La
información es un recurso necesario para tomar decisiones inteligentes,
informadas, autónomas, ante cualquier desafío (las drogas, en este caso). Los
riesgos reales proceden de la ignorancia. No hay elección libre sin un saber
adecuado. Una
sociedad más culta, más informada y mejor formada sobre las drogas, será más
capaz de convivir en un mundo en el que éstas existen, reduciendo el riesgo de
establecer con ellas relaciones conflictivas.
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