miércoles, 16 de marzo de 2016

LA DEPENDENCIA DEL ALCOHOL¿SE PUEDE SUPERAR?

La dependencia del alcohol se manifiesta cuando la persona sigue consumiendo alcohol a pesar de que su conducta le está llevando cada vez a mayores y más frecuentes problemas familiares, laborales y sociales con un gran deterioro físico y mental. Los síntomas tales como temblores con vómitos por la mañana, sentimientos de culpabilidad, lagunas mentales, cuando vuelve a salir beber más de lo que había previsto, o incluso consumir otras drogas, indican con claridad que la persona está actuando de una forma contradictoria con el sentido común y que, por lo tanto, está siendo víctima de la adicción. Si añadimos justificaciones como "esto lo puedo dejar yo cuando quiera" o las “falsas” promesas de " esto no se volverá a repetir" estamos completando el cuadro típico de una persona con dependencia alcohólica. No solo el que abusa diariamente del alcohol es a quién podemos considerar enfermo, sino también al que bebe de forma periódica, o los fines de semana, en ciertas ocasiones puntuales y en todos los casos tiene dificultades para decir basta, porque ha perdido la libertad de decidir lo que va a beber, su consumo llega a tal punto que acaba abusando del alcohol y sufriendo sus consecuencias. Cuesta mucho reconocer y darse cuenta de que uno está entrando en ese proceso, y mucho más aceptar con humildad el hecho de que uno necesita ayuda porque te has hecho un esclavo del alcohol y lo necesitas como el aire para vivir. Asi que cuanto antes se inicie el proceso de rehabilitación menos complicación será salir del problema y menos sufrimiento y consecuencias negativas se producirán tanto para el enfermo como para sus familiares. La adicción se puede superar, primero; reconociendo la enfermedad y queriendo ponerse en abstinencia total, segundo; con unos grupos de autoayuda desde donde se les va a informar y orientar para que el enfermo pueda manejarse con soltura en las situaciones de riesgo y en los momentos de altibajos emocionales sin tener que recurrir al alcohol como anteriormente hacia creyendo que era la “ayuda” apropiada. Deberá tomarse la medicación prescrita por el médico, cambiara totalmente de hábitos y no se pondrá en situaciones de riesgo, además contara siempre con la ayuda de su familia. Estos tratamientos de terapia en grupos de autoayuda están más que demostrados por la eficacia que tiene a la hora de que el enfermo entienda su enfermedad, se ponga en abstinencia y la prolongue en el tiempo para que tenga una rehabilitación completa y no vuelva a beber jamás.

martes, 15 de marzo de 2016

NO TIENE PRISA

                                   

CARTA A LOS QUE BUSCAN UNA VIDA NUEVA Y MEJOR

 Hoy me siento con ganas de escribir una carta a todos y a nadie, una carta identificatíva para todas aquellas personas valientes y desesperadas que luchan contra la enfermedad más devastadora que tenemos en la actualidad en nuestra sociedad, EL ALCOHOLISMO.
Si nos miramos a los ojos serias capaz de no mentirme, de no desviar tu vida hacia el precipicio del horror y las manipulaciones donde todo es falso y sin contenido real, te escribo esta carta para que leas y recapacites sobre lo que tú y yo tenemos en común, una fatal enfermedad que nos hace iguales en nuestra forma de beber. Tú puedes ser un estudiante brillante, una madre joven, un profesional admirado, una gran doctora, incluso una maravillosa esposa responsable o una abuela de gran aspecto y seriedad, puedes ser un alma extrovertida, el centro de la fiesta o incluso una persona temerosa con un gran complejo de inferioridad que tiene que sacar las fuerzas y el coraje del fondo de una botella antes de hacer alguna cosa por más sencilla que sea para los demás.

Puede que lleves tomando alcohol muchos meses incluso años, pero te sentirías mal y horrorizado si a alguien se le ocurriera llamarte ALCOHÓLICO, lo negarías acaloradamente, aunque en el fondo secretamente te estás preguntando si verdaderamente lo eres, te contestare inmediatamente yo; Si no puedes controlar tu forma de beber, si bebes más de lo que te gustaría hacerlo muy probablemente tengas un conflicto con el alcohol, diciendo esta frase me refiero a la persona afligida que va empeorando progresivamente, reduciendo su mundo y todo lo que le rodea, cuyo único deseo y realidad es el consumo compulsivo de alcohol.

Tus hábitos de beber sean probablemente un secreto para muchos porque has hecho todo lo posible por ocultarlo y puede que quizás lo hayas logrado por no atreverte a beber en público, puede que seas el del lado opuesto que no se esconde y bebe a pesar de sus excesos y excentricidades sin miedo a los ridículos ni al qué dirán, puede que seas una de esas sombras que viven en la penumbra de los bares, puede que seas la vergüenza de tus vecinos, del barrio o de tú pueblo, puede que tú familia haya dejado de encubrirte y ni si quiera tus hijos busquen excusas para justificarte o puede que lo hayas perdido todo, trabajo, familia y amigos y estas solo por no controlar tu forma de beber.

Pero cualquiera que sea tu etapa en la que te encuentras ahora mismo, todavía hay esperanzas para ti porque todas las personas con esta enfermedad son recuperables. No te debes culpar ni avergonzar, tampoco necesitas acusaciones de “si me quisieras lo dejarías” o “no piensas nada más que en ti” o “con la educación que te hemos dado y mira para lo que te ha servido”. Todo esto no se debe consentir, porque nosotros no somos delincuentes, tampoco somos egoístas y mucho menos inmorales, todo lo contrario somos personas enfermas, qué más quisiéramos nosotros que no volver a tocar una copa de alcohol jamás.

Así que debes tener claro que no hay culpables pero si debes aceptar que eres una persona enferma y que quieres “curarte”; Esta enfermedad es muy peligrosa, puesto que no solo destruye a la persona, también a todo lo que le rodea y si encima eres mujer tienes un problema añadido, la mujer alcohólica sufre más intensamente que el hombre; su psicología y su constitución son más complejas y sensibles, puede tolerar menos su propio desprecio y siente mucho más profundamente el estigma social que una sociedad ignorante pone todavía en el alcoholismo.

El falso valor con el que nos vestimos los hombres alcohólicos no llega a las mujeres, hasta que casi han matado su verdadera personalidad dentro de un cuerpo enfermo, para la mayoría de mujeres es difícil admitir incluso ante ellas mismas, que son alcohólicas, sin embargo si lo reconocen, ese primer paso es la puerta hacia la sobriedad y la cordura.


Si todavía no habéis dado ese primer paso debes pedir ayuda, pues todo el pánico y devastación física y psíquica son síntomas del alcoholismo y solo no lo vas a conseguir, aun estas a tiempo de engancharte a la vida y disfrutarla con la mayor normalidad, de hecho te garantizo que llegaras a ser mucho más feliz que la mayoría de la gente, y nunca desearas volver a tu antigua vida de bebedor llena de frustración y dolor, si recoges la suficiente humildad y deseo de “curarte” no solo será tu última copa, sino que te dará una nueva forma de vida increíblemente buena y beneficiosa para ti y para todos los que estén contigo









EL ALCOHOL Y EL HIGADO

 El alcohol además de ser una de las drogas más adictivas, también es un tóxico muy potente y como tal desde que entra en nuestro cuerpo empieza a afectar a diversos aparatos o sistemas corporales. Entre estos órganos afectados se encuentra el hígado. En este órgano se pueden producir una serie de lesiones inducidas por una ingésta elevada de alcohol, como son :

ESTEATOSIS
 Popularmente conocida como hígado graso, aparece en la mayoria de los alcohólicos sola o acompañada de otras alteraciones como,dolor abdominal, vomitos, perdida de apetito, diarreas etc..Esto se debe a cambios en los lipidos, y esta relacionada con el abuso del alcohol,
HEPATITIS ALCOHOLICA
Se produce por la acción directa del alcohol sobre los hepatocitos (células que conforman el hígado) Se puede dar desde la forma asintomática (sin manifestaciones clínicas) hasta cuadros graves de insuficiencia hepática. Pueden llegar a ser reversibles o ser una enfermedad crónica que llevaría a la cirrosis.
FIBROSIS HEPÁTICA
Generalmente se produce tras haber sufrido una hepátitis alcohólica, una esteatosis o una cirrosis.
CIRROSIS
 La toxicidad del etanol puede provocarla, apareciendo por evolución de otras lesiones o directamente, e incluso puede llegar a producir un hepatocarcinoma (cáncer de hígado ).
El tratamiento para cualquiera de los problemas que pueda tener nuestro hígado se soluciona dejando de tomar alcohol por completo, si se a de tomar medicación consultar siempre con su médico, y llevar una vida lo más tranquila posible con una buena alimentación.

miércoles, 9 de marzo de 2016

DOS PELICULAS SOBRE PERIODISTAS DESTROZADOS POR BUSCAR LA VERDAD

En una época en la que vivimos una caída tremenda del autentico periodismo, donde las televisiones, periódicos, radios y toda clase de medios de comunicación están manipulados por los políticos y las grandes empresas del IBEX (eceptuando unos pocos que todos conocemos que le héchan un par), nos encontramos con dos películas que cuentan la historia de periodistas que arriesgan todo por contar la noticia sin temor a las consecuencias.
Estos periodistas no se parecen en nada a lo que ahora estamos acostumbrados a ver en los medios de comunicación, periodistas lame culos del sistema y de partidos políticos, chirigoteros de un sistema de tripas agradecidas, no contrastando la noticia y soltando toda clase de impropédios y mentiras solo para hacer daño y desconcertar al votante con Venezuela, Irán y toda clase de países que a la mayoría nos importa un carajo lo que allí pase, como si no tuviéramos lo suficiente con la que esta cayendo aquí, que nos han dejado sin un puto euro porque se lo han llevado casi todo fuera, un país donde hay más ladrones por metro cuadrado del mundo mundial y luego quieren demostrar envolviéndose en la bandera del patriotismo y la democracia que son españolitos de primera, todo lo contrario que tiene que ser un periodista, un periodista debe de llevar la neutralidad por bandera y solo ver la noticia y no a quien beneficia o perjudica.
En estas dos películas, basadas en hechos reales, se les destroza y se les margina por el solo hecho de haber encontrado la verdad, (aquí en España se destroza a los jueces) eso si una verdad incomoda que perjudica a los que están arriba y que a pesar de lo que parece en la película que es un homenaje a estos valientes, el mensaje final que dejan es que si eres periodista y te atreves a contar la verdad tendrás las mismas consecuencias que los protagonistas de estas películas, en conclusión a pesar de todo la verdad tiene que salir a flote y que los periodistas valientes no se dejen influenciar por el final que se cuenta en estos filmes y sigan luchando por encontrar la verdad y el bien que traiga esa verdad sera el autentico premio para ellos.


martes, 8 de marzo de 2016

¿HAY QUE ARREPENTIRSE DE LO VIVIDO?

A lo largo de nuestra vida debemos tomar muchas decisiones y más si estas ya cerca de los sesenta años. Algunas veces las tomamos pensando que será lo mejor para nosotros; otras, lo hacemos de manera impulsiva sin pararnos a pensar en lo que estamos haciendo, ni tampoco valoramos en esos momentos sus consecuencias. En cualquier caso, en ocasiones, nos pesa haber tomado esa decisión y nos arrepentimos. Hay personas que dicen que no se arrepienten porque como ya ha sucedido, pues de nada sirve el arrepentimiento; pero hay otras personas, como yo, que se arrepienten de haber tomado muchas decisiones. Asimismo, hay quienes creen que el arrepentimiento y mirar hacia el pasado no sirve de nada, puesto que no borra lo sucedido; en cambio, otros, como yo, piensan que nunca es tarde para el arrepentimiento, percibiéndolo como una oportunidad para aprender de los errores cometidos en el pasado. Son varias las ocasiones en las que he oído que arrepentirse por algo es una pérdida de tiempo: Las cosas que no tienen remedio no deberían importar; lo hecho, hecho está. ¿Entonces, porqué en ocasiones nos arrepentimos, si no sirve de nada?, ¿qué es arrepentirse de algo? Arrepentirse es una forma de generar un pesar, es decir tener un dolor moral, en oposición al remordimiento, que no es más que “el temor de sus consecuencias”. Tal vez se comience con el remordimiento y después venga el arrepentimiento, o puede ocurrir a la inversa, la forma no está del todo clara. El arrepentimiento es la emoción que nos embarga cuando pensamos que nuestra situación actual podría ser mejor si hubiéramos hecho algo diferente en el pasado, si hubiésemos cambiado esto o aquello. Sentimos arrepentimiento cuando pensamos que somos responsables de una decisión que, según nuestro juicio, salió mal. Pero realmente nos hemos parado a pensar, ¿qué cosas lamentemos más de nuestra vida?, quizá hablando en primera persona, mi educación, hubiera deseado haber tenido más educación, haber aprovechado mejor la que he recibido, haber podido realizar una carrera, haber arriesgado en mis trabajos y en vez de trabajar para otros haberlo hecho para mí, he sido un cobarde por ello. Otros de los mayores motivos de arrepentimiento a las que muchos de mí alrededor comentan sobre sus relaciones amorosas, o la paternidad, las decisiones relativas a nuestra manera de ser y actuar, y a qué dedicamos el tiempo libre o, más específicamente, cómo lo aprovechamos. Asi que si nos centramos sobre todo en los arrepentimientos que se tienen al final de nuestras vidas, yo personalmente y casi la mitad de las personas con las que he comentado esta situación creen que no es posible vivir una vida sin arrepentimientos, aunque se puede hacer una lista por ejemplo: Beber demasiado alcohol y llegar al alcoholismo, No haber estudiado más por no esforzarme, Comer de manera poco saludable, No haber pasado el tiempo suficiente con los amigos y la familia, Perder el contacto con los amigos de la infancia, No haberme propuesto un auténtico reto de cambiar mis actitudes sobre mis hábitos de vida poco saludables y aprender a manejar mi carácter. Muchas veces duele más el arrepentimiento sobre las cosas que no se hicieron, que el arrepentimiento sobre las cosas que sí se hicieron. Esto es explicable porque es fácil idealizar aquello que se desconoce, especialmente si no se está muy contento con lo que se conoce, de lo que estoy seguro es que el arrepentimiento forma parte del ser humano, y que nos sirve para prevenir y orientar de no cometer el mismo error en el futuro. Por lo tanto, creo que en sí no es algo negativo, sino todo lo contrario: es necesario porque nos hace ser conscientes de que queremos seguir mejorando, queremos y debemos evolucionar porque una vida sin arrepentimientos es una vida sin aprendizaje, el cual surge gracias a la comprensión de nuestros propios errores, porque cometemos errores y queremos solucionarlos, queremos superarnos y de la experiencia hemos aprendido una lección, aunque las cabezas no son todas iguales y hemos de tener presente aquello de lo de “tropezar varias veces con la misma piedra”. Lo esencial no es vivir sin arrepentimientos, sino aprender a aceptar aquellas cosas o decisiones de las que nos arrepentimos, y perdonarnos por haberlas realizado. El arrepentimiento no nos recuerda que actuamos mal; nos recuerda que sabemos que podemos actuar mejor, por eso cuanto más importantes sean las decisiones que tomemos en nuestras vidas, mayor repercusión tiene la posibilidad de un arrepentimiento en un futuro.


martes, 1 de marzo de 2016

MI COLABORACIÓN EN LAS XXX JORNADAS ARAGONESAS DE INFORMACIÓN ALCOHOLICA

El consumo habitual de alcohol se convierte en una situación grave cuando la forma de consumirlo nos ocasiona muchos problemas a nivel familiar, laboral, económico o social, ciertamente muchos de nosotros  hemos bebido en exceso, lo que no sabíamos es que el alcohol es astuto, desconcertante, poderoso y muy paciente, además con nuestra insistencia en hacer buena amistad con él nos lleva a su mundo, y nos hacemos dependientes alcohólicos siendo una marioneta en sus manos hasta nuestra destrucción total y la de nuestro entorno.
Pero eso no significaba que nosotros reconociéramos que teníamos un conflicto con el alcohol, más bien creíamos lo contrario, nos auto convencíamos de que el problema lo tenían otros que beben igual o mucho más que yo, que bebo lo normal. Beber era nuestro hábitat natural. Pocas veces nos veíamos borrachos, dando tumbos, vomitando, ni siquiera generando peleas por nuestra manera de beber, utilizábamos con mucha maestría el arte de la excusa y la manipulación, siempre conocíamos a  otras personas que ellos sí que eran incapaces de tomar un par de cubatas sin sentirse mal o hacer estupideces. Nosotros no éramos de esa manera, siempre intentábamos hacer las comparaciones con otros para manipular nuestra manera abusiva de consumir, ya que con experiencia sobrada en el tema, bebíamos en soledad sin molestar a nadie, o en compañía sin que se nos “notara” que lo hacíamos en demasía según se diera el caso.
Todo el mundo tenía derecho a “relajarse tomado un par de copas”, eso no tenía nada de malo. Por lo tanto nos parecía insultante que nos hablaran de “permanecer abstemios” cuando todo en la sociedad nos indicaba que tomarse unas cervezas o unos cubatas era signo de “normalidad”. ¿Quién nos iba a decir que éramos anormales? Sin duda era ofensivo, que hacia yo diferente a los millones de españolitos consumidores que hay en este país de bebidas alcohólicas.
Sin embargo, la realidad decía que si pasaba porque se mostraba una vez tras otra obstinada y diferente a lo que nosotros entendíamos y poco a poco nos íbamos metiendo en el mundo del alcoholismo, es muy duro para los que te quieren ver cómo se va destruyendo una vida por el alcohol, una vida sin ser tan diferente como la de cualquier otra persona, porque esta enfermedad no descarta a nadie es la más democrática de todas y engancha a todos por igual, y lo creamos o no va llevándote poco a poco directamente al pozo, un infierno fácil de entrar y muy difícil de salir, pero hay no se queda, también repartimos muchísimos problemas y muchísimo dolor a todos los que tenemos a nuestro lado.
Vivimos en una sociedad muy hipócrita pues solo nos interesamos por las cosas cuando nos toca a nosotros, y somos muy de criminalizar a las personas con adicciones por el desconocimiento y la desinformación que se tiene, y no será porque no hay información ya que a día de hoy nunca ha habido tanto donde escoger para saber sobre toda clase de adicciones, nosotros los de la Fundación Doctor Valero Martínez - Asarex disponemos de la mejor información de todas, la de las vivencias de cada uno de sus componentes y además tenemos la grandísima suerte de tener y por muchos años a Don Valero que desde hace más de 40 años nos ha ido pasando con su sabiduría y humildad, aparte de la información todos los valores y la verdadera filosofía de lo que es a día de hoy nuestra Fundación, ahora nos toca  a nosotros de forma voluntaria, altruista y con más ilusión que nunca continuar con su gran obra, y ese es el gran reto hasta ahora conseguido por todos, que jamás se cierre la puerta de la calle Cánovas, ¡porque! ¿Quién puede saber más sobre esta enfermedad que el enfermo y sus familias? Verdaderamente nadie porque ellos han padecido en sus carnes el sufrimiento de esta dependencia que le ha hecho descender al grado más bajo de indignidad al que un ser humano puede caer; nuestra experiencia sirve  para tender la mano en ayuda de todos los enfermos que quieran ponerse en abstinencia y a la vez orientar a esos familiares de todo lo que se puede hacer para ayudarse mutuamente, pues aunque no es fácil salir de estas situaciones, acudiendo a la Fundación y siguiendo todo lo que allí se les dice, se tiene muchas posibilidades de que jamás se vuelva a beber alcohol,   luego cuando deja de beber y rehabilitarse llega la recompensa, que es volver a una vida real maravillosa siendo muchísimo mejor persona que antes de caer en la dependencia del alcohol. 
Los síntomas del alcoholismo pueden pasar inadvertidos para personas que tienen poco contacto con los individuos que lo padecen, pero no es asi para  sus familiares o amigos más cercanos, ellos sí que se van dando cuenta de lo que sucede, no se pasa inadvertido y comienza una gran preocupación que se convierte en una situación complicada, comienza una lucha y todos nos quieren ayudar, todos le queremos ayudar pero no sabemos la manera más adecuada de hacerlo, puesto que cuando hablas con un dependiente del alcohol sobre su problema siempre tienden a negar que lo existe, niegan toda la problemática con él alcohol o cortan por lo sano sobre la charla porque no le interesa que se hable de su “adicción”  al alcohol,  si el enfermo no acepta y asume su condición de afectado o lo que es lo mismo no pone de su parte y decide por su voluntad dejar el alcohol por mucho que quieras ayudarle, es imposible. Es por esto por lo que un dependiente del alcohol es el primer perjudicado y sufre mucho con su enfermedad, él se da cuenta en los momentos de lucidez del daño que se está haciendo y también lo que está repartiendo entre su familia, pero a pesar de todo su dependencia es más fuerte y le hace seguir bebiendo, y no bebe para estar bien, el sigue bebiendo para no estar mal.                                                                                     
No va a ser fácil y mucho menos convencerle para que siga un tratamiento y si lo hace y no está convencido tampoco debemos obligarle porque en la mayoría de las veces en cuanto se encuentra medianamente bien vuelven a su rutina con el alcohol, por eso hay que perseverar en los intentos hasta que la persona comience a convencerse de que es un enfermo y que no debe volver a tomar ni una gota de alcohol.
Una vez que esta persona ha reconocido su problema o nos ha solicitado ayuda, es ahí cuando tenemos que estar con ella durante el tiempo necesario para que se sienta entendida y apoyada, asi se dará cuenta de que él no es al único que le pasa y no tenga a la soledad como consejera para volver a caer en el mismo problema, los enfermos necesitan una gran ayuda de la familia para darse cuenta de lo que les sucede, la asistencia a grupos de autoayuda es fundamental asi como todas las herramientas de orientación e información que se les da para mantener y prolongar en el tiempo su abstinencia.
Al principio no les gustará tener que reconocer públicamente que tienen un problema y sentirá remordimientos y vergüenza, pero ya se enteraran de que ellos no son culpables, nosotros nunca hemos querido tener esta enfermedad, ahora sí que somos responsables con la obligación de ponernos bien y restituir en todo lo posible los daños causados, este es uno de los pasos fundamentales que deben dar para volver a sentirse bien y que la felicidad vuelva a reinar en sus vidas sintiéndose útiles en la familia y a la sociedad.
Una persona que ha tenido problemas con el alcohol no debe volver a tocarlo jamás ya que este tipo de adicciones es recurrente, si se vuelve a tocar, es decir, “va, si es solo una copa, no pasará nada” esa actitud es mala es auto engañarse y engañar a los demás, el tonteo con el alcohol es un tema muy serio como para que las personas que ya han sufrido alguna vez recaídas puedan volver a caer en los mismos errores. Como no es un alimento no es necesario tenerlo en casa, ni comprarlo para las celebraciones. Ni siquiera, si se puede al menos al principio, es recomendable que la persona dependiente del alcohol al ir a la compra no pase por el pasillo del supermercado en el que está, ni la asistencia a bares, a pub de copas o locales nocturnos en los que el alcohol es principal protagonista.  
Pronto tuvimos que admitir, tras conocer algo más sobre la enfermedad teniendo mucha información y las orientaciones necesarias para entender el problema, que no todo era lo que parecía, en cuanto a nuestra manera de beber. La ciencia médica aún no explica con claridad la causa de porque tenemos problemas para controlar el alcohol, ni por qué unos somos alcohólicos y otros no, de lo que si estamos todos completamente seguros es que una sola copa conduce al problema y a tener muchas más dificultades que antes, y aunque sabemos que pueden haber recaídas, en ningún caso son necesarias ni ayudan en nada a la rehabilitación del enfermo.  
La experiencia de muchos años con personas dependientes del alcohol lo confirma que una vez generada la dependencia cada vez que se vuelva a beber se despierta la “fiera” de la enfermedad, nunca es la copa mala para nosotros la última, para un afectado será siempre la primera la que nunca debe tocar.  Por eso, la abstinencia total, se ha convertido en la única herramienta y la más que fiable para formar la base sólida de una buena recuperación de la Dependencia al Alcohol.
Hay vida más allá del alcohol, aunque eso nos pareciera al principio imposible. Se puede vivir sin alcohol, y se puede vivir muy bien. De hecho es muchísimo más fácil vivir sin él, que vivir bebiendo. Y, evidentemente, mucho más saludable, el alcohol, aparte de sus cualidades adictivas, tiene también el efecto psicológico que modifica el comportamiento y el razonamiento de la persona afectada, una sola copa cambia radicalmente la mentalidad de un dependiente del alcohol, en el sentido de hacerle creer que puede llegar a “controlar” una, y luego otra, y luego otra, y otra….
El enfermo puede aprender con una buena orientación e información, con la ayuda de la Fundación y la de su familia a llevar con normalidad completamente su enfermedad o lo que es lo mismo a rehabilitarse, que queremos decir con rehabilitación, que no solo es dejar de beber también significa saber vivir sin alcohol, y debe quedar bien claro que nunca  conseguirá “curarse” jamás, nunca podrá volver a beber alcohol con normalidad sin consecuencias adversas, asi  que llegamos a la conclusión de que  la abstinencia entendida y prolongada en el tiempo, no resulta ser  esa losa que veíamos, ni esa experiencia desoladora y triste que nos habíamos imaginado cuando visitábamos a Don Valero en su consulta y se nos antojaba un completo sin sentido cuando nos decía no poder volver a beber un vasito de vino o una cerveza nunca más ¡pero ahora que voy yo a hacer si no puedo beber! Se nos nublaba todo nuestro mundo; luego de hacerle caso ponernos en abstinencia y empezar una rehabilitación vamos viendo lo maravillosa que es nuestro día a día, todo resulto ser una experiencia fascinante, preferible a todo lo anterior llegando a la conclusión de que ahora no la cambiamos por nada.
Hoy en día en la sociedad actual  hablar sobre la dependencia al alcohol se convierte en un tema cuanto menos, bastante delicado. Aunque, bien es cierto, que existe y siempre ha existido, una gran tolerancia social ante el consumo de bebidas alcohólicas. Desde hace mucho tiempo, el consumo de alcohol en España se ha caracterizado por gozar de una amplia tolerancia y aceptación social y cultural, este hecho, ha contribuido sobremanera para que el consumo de bebidas alcohólicas se percibiese como algo normal y habitual en la mayoría de la población, a pesar de que, hace más de cincuenta años, que ya había una gran consideración y conocimiento sobre los perjuicios que provoca el alcohol a nivel individual, social y sanitario, en contraposición a la alarma social y el rechazo  que genera el consumo de las otras drogas ilegales como la cocaína, heroína, éxtasis, las drogas de diseño etc…. 
Yo personalmente percibo o me parece por mi experiencia de tantos años en esto de las adicciones, que casi todo el mundo conoce o tiene alguna referencia sobre los riesgos y efectos negativos que se atribuyen al consumo de la mayor parte de las drogas ilegales y solo el nombrarlas les genera un rechazo, pero, al mismo tiempo, se frivoliza sobre los efectos asociados al consumo de alcohol, a pesar del porcentaje tan elevado de enfermedades y muertes directas e indirectas derivadas del alcoholismo, aparte del grandísimo coste sanitario.
Desafortunadamente, vivimos en el país en el que rechazar una copa es de mal gusto o signo de mala educación. Aunque, no ocurre lo mismo si rechazamos un cigarrillo. Una persona puede expresar libremente que no fuma y no hay ningún problema, incluso el que te ha ofrecido el cigarrillo te responderá gustosamente con un: “Muy bien que haces, fumar es muy malo”, “yo estoy intentando dejarlo.” Pero si uno comenta en público que no bebe alcohol…parece que el que te invita a beber no sea capaz de entender bien ese mensaje y es ahí cuando se provoca el aluvión agobiante de preguntas y las constantes insistencias. ¿Por qué no bebes? ¿Qué pasa? ¿Acaso estás malo?, ¿No me jodas que estas bebiendo agua?, “pero si tú antes no usabas el agua ni para lavarte”, o esta otra…. ¡Oye! este es un whisky destilado carísimo, no me puedes decir que no, que porque te bebas una copa no pasa nada… Esta es la realidad que existe y estas son las situaciones a las que se tienen que enfrentar los enfermos alcohólicos, sobre todo, al principio de su tratamiento de deshabituación.
Además de esto, cuando paseamos por las calles de cualquier lugar de esta maravilloso país llamado España, podemos comprobar que a cada paso que das hay un bar ofreciendo bebida más barata cada día, publicidad en los medios de comunicación (televisión, radio, internet…), vallas con reclamos publicitarios…cientos y cientos de disparadores a los que tienen que enfrentarse los enfermos día a día. Algo que podría parecer fácil para cualquier ciudadano de a pie, pero para nosotros, realmente, nos resulta muy complicado. Vivimos en el país donde es más que habitual quedar para tomarse unas cervezas que quedar para ir al cine. Donde decir que eres alcohólico genera incomprensión y muchísimas veces por no decir casi siempre genera rechazo y desconfianza hacia el afectado. Donde, a pesar de vivir en la era de la sobreinformación, hay mucho desconocimiento sobre los daños que genera el alcohol a todos los niveles. Los dependientes del alcohol, nos encontramos   desprotegidos ante una sociedad que no hace otra cosa que fomentar el consumo, y a eso se une la poca prevención y la poca conciencia social. Existen muchas etiquetas y estigmatización en cuanto a esta enfermedad y ya si aparecen intereses económicos de por medio apaga y vámonos, de repente te sale el iluminado de turno y te pone un artículo que vale una fortuna en la revista o periódico de mayor tirada del país, diciendo que la cerveza o el vino son un alimento porque tienen una serie de cualidades beneficiosas para la salud, o que el wiski es un vasodilatador muy bueno para el corazón, verdaderamente lamentable porque todo esto es falso, todo esto deriva del poder económico que tienen las grandes distribuidoras de alcohol, y si les aprietas un poco las clavijas a los que pueden hacer algo por esta enfermedad o te dan largas o hacen lo que al parecer es lo más cómodo para ellos,  mirar hacia otro lado. A pesar de que el contexto social y cultural en el que se desenvuelven las relaciones de los ciudadanos con las bebidas alcohólicas favorece el uso de las mismas, es cierto que se han producido en los últimos años algunos pequeños progresos, pero aún queda mucho trabajo por hacer, más bien diría yo que estamos en pañales sobre el asunto.

Y ya para terminar lo voy a hacer con una pequeña reflexión diciendo que el ser humano debe asumir la condición de protagonista de su propio destino, debe tener como prioridad madurar y convertirse en ser soberano y dueño de su futuro sin prometerse nada, viviendo el día a día, para sacudirse las vivencias a las que ha estado sometido durante toda su vida de adicto al alcohol. La ilustración es la iluminación del alma que ayuda a la conciencia y desde la generosidad asumir con humildad las responsabilidades, plantearnos como una obligación la ruptura con la pereza y la cobardía, es un ejercicio de fortaleza que nos llevara al triunfo. Son muy pocos casi diría que no conozco a nadie, los que por esfuerzo propio o sea solos logran salir del mundo de las dicciones, sin embargo, con paso seguro y firmeza se consigue, pero aceptando ayuda y reconociendo y aceptando su enfermedad, otros no son capaces de ver más allá de lo que hay, ni de superar el riesgo del que les han hablado, desconfían o simplemente no quieren y terminan en intentos fracasados y desoladores y en peor situación que la vez anterior, sólo la razón, la humildad y la valentía es el arma válida para enfrentarse a una nueva vida elegida por la persona, su obligación es la de pensar por sí mismo frente a las limitaciones de la libertad a que le sujeta su mundo de bebedor, él y solo él debe ser el director de su futura vida, los que hemos caído en esta enfermedad el habernos involucrado en la Fundación y revolvernos con los nuestros nos ha abierto el paraíso para enterarnos de una vez y para siempre que no somos los únicos con el problema y que solos no lo conseguiremos nunca, debemos dejar atrás manipulaciones, mentiras, perjuicios y temores, la Fundación hace un gran trabajo en equipo, porque entre todos nos hemos animado y ayudado para sacar el coraje suficiente de vivir, que es la fuerza que nos hace falta para luchar contra esta devastadora enfermedad, para levantarnos todos los días y poder enfrentarnos a situaciones difíciles y sobre todo enfrentarnos a nuestros propios miedos, asi que ¡¡¡vive!!!, porque a pesar de todo la vida sigue siendo maravillosa.