miércoles, 23 de enero de 2019

LA FAMILIA DEL ALCOHÓLICO: COMO AYUDARLE


Convivir con un enfermo alcohólico es una de las experiencias que más desgaste emocional puede causar a una familia, ya que pone a todos sus miembros ante situaciones límite de manera constante, cuando necesitan saber cómo ayudar a un alcohólico, lo primero que deben darse cuenta es que el alcoholismo del enfermo ha calado en la propia estructura familiar y ha hecho “enfermar” a todo el clan. “El alcoholismo no es una obra de “teatro” con espectadores; al final, toda la familia entra de lleno en la obra y se ve involucrada en ella”. Después de muchos años de experiencia en ayuda de la rehabilitación de miles de enfermos he llegado a la conclusión de que nunca va por una parte el alcohólico y, por otra, los demás miembros de la familia, sino que la conducta alcohólica interacciona de tal manera en la convivencia cotidiana que sería más apropiado hablar de “familia alcohólica” en general.
Una familia donde hay comunicación y todos son capaces de participar en la recuperación del enfermo tendrá bastantes posibilidades de superar el conflicto. Aquí, como en tantas cosas, el término medio es lo correcto. Es decir, no es una buena estructura para salir adelante tanto si los miembros de la familia están muy pegados unos a otros, como si cada miembro pasa del otro y hace su vida. En el primer caso, dará lugar al “juego de la familia” descrito antes; y en el segundo supuesto el alcoholismo acentuará la separa­ción de los miembros, hasta llegar a la ruptura total. El mejor antí­doto es la unidad familiar, toda la cadena familiar bien engrasada.
¿Entonces que debemos hacer para ayudar al enfermo alcohólico?
Todos los miembros de la familia deben comprender que el alcohólico es un enfermo, no un degenerado ni un vicioso, ni bebe porque le da la gana. Por tanto, hay que tratarlo como tal y no aceptar las condiciones que nos imponga ni creerse todas las promesas de abstinencia que pueda hacer porque nos mentira en autodefensa.
El alcoholismo no sólo se corrige a base de voluntad, sino que es preciso un tratamiento adecuado para ayudar a la persona a superar la enfermedad alcohólica. Es imprescindible la ayuda de un médico que ponga un tratamiento y señale los criterios de actuación. Incluso en situaciones lími­te cuando se ve la imposibilidad de mantener la abstinencia, es aconseja­ble un internamiento para el proceso de desintoxicación, y la segunda pauta imprescindible es, que el enfermo tiene que ir a una Asociación para recibir terapias de autoayuda, donde le darán información y le enseñaran todos los recursos para mantenerse abstinente y no tener recaídas.  
Para ayudar a un alcohólico, de nada sirven las amenazas eso de “si vuelves a beber, me mar­cho y te quedas solo” ni esconder las botellas, pues el alcohólico es un enfermo y, sin un tratamiento adecuado, no podrá controlar su impulso de beber. Los chantajes, en ocasiones, lo único que hacen es reforzar aún más la conducta alcohólica, en un intento falso de reafirmar su personalidad.
Debemos recordar a la familia que el alcohólico lo será durante toda la vida y que, por tanto, el verdadero trata­miento no termina cuando el alcohólico deja de beber; ése es el principio y fundamental. Por eso los grupos de autoayuda aconsejan empezar cada jornada con un pensamiento positivo de que “Hoy no voy a beber” o lo que es lo mismo, vivir nuestra abstinencia en el día a día.
Cuando el alcohólico está bajo los efectos del alcohol, no debemos recriminarle su conducta, pues en muchas ocasiones puede responder con agresividad psíquica donde los insultos y ataques verbales son desproporcionados e incluso la agresión física.
La familia no debe relacionarse con el alcohólico con una actitud detectivesca, controlando las salidas, los lugares que frecuenta o el tipo de amigos que tiene, sino que, desde una postura adulta, debe indicarle los comportamientos que sugieren un alto riesgo de seguir bebiendo y permitir que él decida sobre su conducta. Debe ser un control a distancia y asumiendo que el alcohólico es una persona adulta. No obstante, en situaciones extremas alto riesgo para su vida, despilfarro de su dinero, peleas, accidentes, etc. se puede pedir al juez su ingreso “forzoso y urgente” en una unidad de internamiento psiquiátrico, o bien iniciar un proceso de incapacitación, para evitar que dilapide sus bienes o en casos de conducción mate a cualquiera.
De alguna manera, la conducta alcohólica de algún miembro de la familia impregna toda la estructura familiar. Por eso también es aconsejable que acuda a tratamiento el resto de los familiares. Todos ellos, de una forma u otra, deberán iniciar un proceso de adaptación ante la nueva situación y aprender a tomar las medidas más oportunas para tratar al alcohólico y todo eso lo van a aprender en los grupos de familiares en la Asociación, donde ellos también se van a “curar” de esta enfermedad maldita, que en el siglo XXI sigue siendo la más devastadora de todas las drogas y encima es legal.




martes, 22 de enero de 2019

EL ALCOHOLISMO EN LA MUJER

A muchas de vosotras os puede ser difícil admitir y aceptar que tenéis un problema con el alcohol. A veces el alcohol parece ser la solución de nuestros problemas, la única cosa que nos hace la vida tolerable. Pero, si al considerar nuestras vidas francamente, vemos que los problemas parecen surgir cuando bebemos, problemas en la casa, en nuestro trabajo, problemas de salud, problemas con nuestras familias e incluso en nuestras vidas sociales es más que probable que tengamos un problema con la bebida. Yo como experto en adicciones se que cualquier persona, dondequiera que esté, sean cuales sean sus circunstancias personales, puede padecer la enfermedad del alcoholismo. También sé que toda persona que desee dejar la bebida lo puede hacer, primero reconocer su enfermedad y luego encontrar ayuda para su recuperación en una Asociación. No importa nada si tienes 20 o 50 años, si eres rica o pobre, universitaria, estudiante escolar, ejecutiva o un ama de casa, una paciente en tratamiento, presa en una cárcel, o una sin hogar. Puedes obtener ayuda, pero tú tienes que tomar la decisión de pedirla. Desde la niñez las mujeres han sido educadas como el "sexo débil", que espera realizar su propia valía a través, de sus relaciones con hombres, más que por sus propios méritos y actividades. Hasta hace poco tiempo, las mujeres rara vez eran estimuladas a desarrollarse como personas independientes, con una identidad definida y fuerte. Esto no quiere decir que los problemas de la bebida de la mujer se deriven completamente de su papel en la sociedad, pero independientemente de lo que hagan de su vida, no pueden escapar del juicio de que, básicamente, están en "inferioridad por ser mujeres", beben, en primera instancia para calmar su soledad, sentimientos de inferioridad, y conflictos acerca de su rol sexual, independientemente de su estilo de vida. Muchas mujeres obtienen gran satisfacción de su papel de madres y amas de casa de tiempo completo. Pero esto lleva a otras a beber. No todas las mujeres tienen interés en cuidar un hogar. No obstante, muchas abandonan sus carreras, debido a la presión por tener que asumir un papel tradicional. No es un compromiso fácil de adquirir. Sentirse atrapada en un estilo de vida que no está de acuerdo con sus intereses y objetivos reales, hace sentir a algunas mujeres cada vez más agobiadas por la frustración y la rabia presas en un conflicto paralizante, no tardan en descubrir que un par de tragos por la vía rápida para disolver la ansiedad. Empiezan así a depender más y más del alcohol que las protege de sus propios sentimientos. Antes de que se den cuenta, están sintiéndose apoyadas por dosis regulares de alcohol, simplemente para "pasar el día". Sin saberlo, se han convertido en alcohólicas. Otra situación a menudo descrita en relación con el ama de casa alcohólica es el "síndrome del nido vacío" Los hijos crecen y dejan el hogar; una enfermedad seria; un divorcio. Para muchas mujeres, el hogar, centro de sus vidas, desaparece repentinamente. Tienen pocos recursos, ningún trabajo, pocos amigos cercanos, ningún interés real. La ansiedad y la soledad se manifiestan. Para estas mujeres, el beber seguido alivia el dolor.
Aun cuando una mujer decida trabajar fuera de la casa, muchas veces se encuentra con que se le considera inferior, de echo cobra menos que el hombre haciendo el mismo trabajo; debe redoblar su esfuerzo sólo para probar que es tan competente como sus compañeros varones. Queramos o no los hombres, debemos reconocer que todavía existe una sociedad muy machista por la falta de educación desde pequeños en una cultura de igualdad. Para ellas la presión puede llegar a ser agobiante y, como en el caso del ama de casa, puede descubrir que el alcohol parece reducir el dolor y la ansiedad, que con las copas recobra el ánimo. Al observar el problema que enfrentan las mujeres alcohólicas, se demuestra una vez más que no hay una sola causa para el alcoholismo; se trata de una combinación de factores. En el presente sólo puedo decir que este desorden es debido quizá a una combinación compleja, que comprende, la biología y psicología de una persona, que reacciona con otra combinación compleja de factores externos que precipitan la dependencia del alcohol.                                         





domingo, 20 de enero de 2019

LOS MOTIVOS POR LOS QUE MIENTEN LOS ALCOHÓLICOS


Los adictos al alcohol suelen mentir eso una realidad, pero no solo a los demás, ya sean familiares, conocidos o incluso a sus mejores amigos, sino que se engañan a sí mismos con tal de continuar con su consumo, afirmando cosas que no pueden ser ciertas por lo descabelladas y liosas de sus “interpretaciones”, No le dicen la verdad ni al médico, pero claro hay razones  lógicas para que suceda esto por ejemplo.
Mienten para protegerse y seguir consumiendo  
Como es normal, un adicto hará y dirá cualquier cosa para mantener su adicción si no han reconocido previamente que lo que están viviendo es un problema que les hace daño a ellos y a su entorno. Su lógica es simple: Necesito beber alcohol, y para eso necesito mentir para mantener a los demás fuera de mi camino y poder continuar con mi consumo, ya que si reconoce que tiene un problema se le acaba el “chollo” y tiene que ponerse en rehabilitación.
Por tanto, de esta manera la mentira funciona como un instinto de autopreservación. Nada ni nadie afectará a su adicción, y la mentira consigue que esto siga así.
Mienten para evitar enfrentarse a la realidad
La adicción al alcohol acaba consumiendo la vida y el mundo del adicto, haciéndole irreconocible para él mismo o para su entorno. Como la realidad y la verdad les supera y adaptarse a ella es doloroso, e incluso parece imposible, el enfermo construye una nueva realidad donde el alcohol no es un problema sino una solución “su solución”, donde todo en su vida va viento en popa. Muchas veces cuando se les pregunta por el último trago de alcohol, afirman haber dejado de consumir hace muchísimo tiempo, cuando la realidad es que apenas hace unas horas del último consumo y su vida va de mal en peor en todos los conceptos.
Mienten para evitar el enfrentamiento
Por otra parte, los familiares de los alcohólicos no suelen quedarse de brazos cruzados, sino más bien todo lo contrario. Le hacen interrogatorios al estilo policial, se enfadan con ellos y acaban surgiendo cuestiones del estilo “Si me quieres, ¿por qué bebes, me estas destrozando la vida?” con estas confrontaciones, el estrés acaba siendo abrumador para el enfermo.
Sin tener unas habilidades de confrontación adecuadas, los alcohólicos acaban siempre dándole la vuelta a todo o diciendo lo que sea necesario para evitar nuevas discusiones o para evitar enfados o tristeza por parte de su esposa o hijos; o pueden tomar la estrategia de ponerse a la defensiva, desviando la atención, y en este caso la mentira juega un papel crucial.
Mienten porque en su día a día están en una etapa de negación
Aunque la evidencia dice lo contrario, el período de negación obliga al alcohólico a mentir, a repudiar su problema e ignorar las consecuencias que pueden desprenderse de su comportamiento. Sin embargo, aunque la negación es para protegerse, permite a las personas procesar la información y poder “obligarle” a llegar a un acuerdo, con estas presiones puede acabar viendo a su familia como verdaderos enemigos y autoafirmarse en que la adicción no solo es aceptable, sino que es necesaria para su vida, y puede acabar usando armas como la de racionalizar el consumo con tal de continuar con su tema.
Mienten porque se convencen de que son diferentes
La típica frase de “yo controlo la situación, puedo dejarlo cuando yo quiera” no solo es un tópico, sino que llega a ser un pilar básico para el alcohólico. Por ello pueden llegar a reconocer que el alcohol es un problema, pero su deseo es seguir consumiendo alcohol, y se autoconvencen de que ellos serán una excepción a la regla y podrán manejar la situación de beber lo que ellos quieran, por lo que creen que pueden comportarse de manera diferente a los demás y continuar con su vida dominando ellos al alcohol y no el alcohol a ellos.
Mienten porque se sienten avergonzados de sus “hazañas”
En los momentos de sobriedad, los alcohólicos pueden llegar a darse cuenta realmente de su problema y sentirse terriblemente avergonzados y arrepentidos, y aunque muchos tienen lagunas mentales por el abuso de la bebida, sí que recuerdan situaciones que enrojecen a cualquiera. Sin embargo, no son capaces de controlar sus emociones, y la única “arma” que   conocen para hacer frente a los problemas es justamente el uso del alcohol.  
Mienten porque pueden
Finalmente, hay adictos que llegan a un punto donde sus familiares coinciden con la versión del alcohólico y hacen la vista gorda, incluso les defendienden, ya que reconocer la verdad es demasiado doloroso para ellos o porque ya han aguantado tanto que ya se han agotado de tanto sufrimiento y no toleran más.
Por ello, cuando la familia del alcohólico llega al punto de pensar que las mentiras de este son aceptables, ayudan a perpetuar la adicción y entran en una dinámica de autodestrucción que el final por desgracia siempre termina en un gran dramatismo.



sábado, 19 de enero de 2019

LAS MENTIRAS MÁS COMUNES SOBRE TOMAR ALCOHOL


Que los niños y los borrachos dicen la verdad no es una falacia, tanto es así que entre quienes consumen alcohol hay un “rosario” de mentiras que culturalmente se han afianzado y que vale la pena derribar, hay muchas más, pero estas son algunas de las más usadas, con sus correspondientes aclaraciones:
“Tomar alcohol de vez en cuando no hace daño”. Hay quienes piensan que beber solo los fines de semana no tiene efectos negativos sobre la salud, pero no hay tal; el daño que produce el alcohol no depende del día de la semana en que se ingiere sino la cantidad, la frecuencia y la velocidad con la que se bebe. Si estas son elevadas un solo día de la semana, los riesgos son terribles.
“Las bebidas de menos graduación emborrachan menos”. El alcohol es el mismo en todas las bebidas alcohólicas, el etanol, independientemente del tipo de bebida, y su impacto en el cuerpo depende de la graduación alcohólica y de la cantidad consumida. Una botella de sangría es tan dañina como una botella de Pacharán.
“Con solo un chupito puedo conducir”. Eso es falso: aun en pequeñas cantidades, el licor afecta los reflejos y la percepción del tiempo y del espacio.
“El alcohol me alegra y estimula para salir de fiesta”. Nada de eso, el alcohol es un depresor del sistema nervioso; puede que un poco de alcohol le aparezca lo que llamamos coger “el puntito”, pero si se sigue tomando alcohol inevitablemente a la persona le desaparece la alegría, pierde toda clase de estímulos y posiblemente y lo aseguro que se carga y “jode” la fiesta.
“Yo nunca me emborracho…tengo mucho aguante”. Eso es muy grave, porque significa que se ha desarrollado una tolerancia al alcohol y cada vez se necesita más cantidad para producir los mismos efectos.
“El tomar alcohol quita la resaca”. Falso: los efectos del alcohol solo se calman cuando éste se elimina del cuerpo; eso ocurre a la velocidad de 0’1 gr por kilo y hora, en las mujeres ese proceso es más lento. Mientras tanto, mejor duerma e hidrátese.
“El alcohol facilita el sexo”. Hay que entender que es un depresor y puede inhibir la respuesta sexual. Con un poco puede haber cierto “calentón”, pero después el efecto será todo lo contrario.
‘El chicle, el café con sal, comer pan o hacer ejercicio engañan al alcoholímetro’. Falso, el alcohol se elimina por la respiración y por la orina el 10% y el resto se encarga el hígado a la velocidad antes dicha y no existe nada que lo pueda enmascarar, si tomaste alcohol el alcoholímetro siempre lo detecta.
“Beber alcohol comiendo emborracha menos’. Falso. Puede que el alcohol se retrase un poco en ser absorbido, porque la grasa lo mantiene más tiempo en el estómago… pero después el alcohol ingerido hará su efecto.
“Una bebida alcoholica “light” y sin azúcar es más sano’. Eso es mentira, la mayoría de los licores se producen a partir de melazas u otro tipo de azúcares. Que tenga menos cantidad por concentración es otra cosa; al final, los efectos son los mismos, porque siempre se tiene la tendencia a beber más cantidad.

La costumbre de tomar alcohol para todo lo que nos ocurre en nuestra rutinaria vida es de escándalo, si estamos tristes “chaparrazo”, si estoy contento “chaparrazo”, porque he discutido con..”chaparrazo”, porque ha ganado mi equipo o ha perdido “chaparrazo”, cualquier cosa es una excusa para beber  alcohol, y debemos tener en cuenta que el etanol es una droga y como tal crea adicción y una vez dentro de ese infierno es muy complicado salir, aparte de todos los destrozos que hace en la vida de la persona y su entorno, así que lo mejor es 0% alcohol para todas las actividades diarias se disfruta más y la vida se ve más maravillosa.



jueves, 10 de enero de 2019

NAVIDAD, SEMANA SANTA Y EL MES DE AGOSTO, SON LAS FECHAS CON MAS RECAIDAS POR ALCOHOL Y LAS OTRAS DROGAS

El último día de diciembre es el día del año que más recaídas se registra por alcohol y las otras drogas, las personas con conductas adictivas en Navidad, en Semana Santa y en el mes Agosto es cuando más recaídas se suelen producir. Para explicar este incremento en las recaídas Nochevieja es el día con más recaídas por alcohol y drogas es una época en la cual los excesos están permitidos socialmente, pero no sólo para las personas que tienen adicciones. Cualquier persona en general compra más, se gasta más dinero comprando, suele comer más, juega más, suele beber más alcohol, etc.…parece como si se tuviera que hacer por decreto.
En estas fiestas parece que el consumo de bebidas alcohólicas va asociado inevitablemente, e incluso es probable que haya una tendencia a que cada vez haya una mayor vinculación hasta el punto de que, en general, la gente ya no pueda concebir estas fiestas sin ingerir alcohol. Esto sitúa a las personas con problemas de adicción en una situación muy adversa. Ellos mismos consideran que no pueden hacer una vida normal simplemente por el hecho de que no puedan tomar alcohol o tengan que restringir su consumo". De hecho, muchos enfermos que asisten a centros de rehabilitación y que están en tratamiento en fechas puntuales del año se niegan a tomar el medicamento, interrumpen su tratamiento porque con la medicación no se puede beber y de esa manera se abre la puerta al alcohol. También podemos valorar, con la compañía que va a tener. Si hay gente que va a estar consumiendo alcohol es fácil que se le despierte el animal que llevamos “dormido” cuando no bebemos. Y también hay que saber a qué sitio va a ir, si ya lo tiene asociado es más fácil recaer. En definitiva, cuantos más factores se vayan sumando mayor probabilidad habrá de que, en un momento dado, la situación se vaya de las manos. En las Asociaciones se hace una labor de concienciación y se le da toda clase de información y por la experiencia en las grandes situaciones de riesgo en las que va a estar y luego él o ella que decida si le merece la pena o no salir. Si bien es cierto que muchas de las recaídas no hace falta estar en estas fechas, pues cuando el enfermo está muy tranquilo y relajado en abstinencia, en cualquier momento, en cualquier día de la semana o del mes se despierta el bicho y si no pone en ese momento toda la información de que dispone, toma su medicación, no falta a sus terapias, y por supuesto se denuncia a la familia y a los compañeros de Asociación en la situación de riesgo en la que se encuentra. Vuelve a beber y la recaída está asegurada. Debo terminar diciendo que la vida sin alcohol es maravillosa y que jamás yo me divertí consumiendo alcohol, si me convertí en un pelele en manos del alcohol y a punto estuvo de destruirme…pero yo no quise que eso pasara y aquí sigo después de más de veinte años de abstinencia.




lunes, 19 de noviembre de 2018

LA ENFERMEDAD CALLADA “el suicidio” Y SUS SOBREVIVIENTES



Miles de familiares o amigos cada día sufren el dolor de ver cómo sus seres más queridos viven en un túnel imposible de una enfermedad demoledora y cruel,  que en sus casos más extremos puede acabar llevándoles al suicidio. Conviven con un constante sentimiento de culpa, con ese "por qué", ese "y, si..." que se dicen cada día, desde que su hermano, amigo o padre decidiera quitarse la vida. Son sobrevivientes de unos enfermos a los que la sociedad sigue dando la espalda. Seres queridos que se quedan con un dolor infinito y llenos de preguntas sin respuesta. Para ellos, este lunes se celebra el Día Internacional de los Sobrevivientes del Suicidio. Porque es un hecho que marca de por vida a todo su entorno, del que apenas se habla y que aún se ve como un estigma social. He estado casi veinte años metido en las entrañas de una enfermedad devastadora como es al Alcoholismo y he visto de todo, suicidios, personas que se han “curado”, recaídas hasta llegar a la muerte por no poder con la enfermedad, entradas en la carcel por asesinatos, demencias y trastornos brutales hasta no saber quiénes eran etc…Pero el que más impacto me ha hecho han sido los suicidios, hablar con ellos el día de antes sentados frente a frente y decirme “por dios Salvador ayúdame que no puedo más” y a los dos o tres días tener que ir a su entierro, se te queda el corazón destrozado, se te rompe la vida, es desgarrador, algo imposible de explicar, porque todo iba por buen camino o eso creíamos, hasta que el enfermo corta de raíz toda probabilidad de curación, a día de hoy todavía no sabemos hablar de la muerte en general y del suicidio menos. No nos han enseñado palabras de consuelo,  la gente se centra solo en la gota final que desencadena un suicidio, y esa gota encierra muchísimo dentro. Es una enfermedad ocultada". A veces el suicidio se decide en unos segundos y otros están toda la vida pensándolo y no lo hacen. El proceso es muy complejo, puede que le deje el novio y en cuestión de dos horas decida tirarse al río y otras pensando que esto no lo aguanto otra vez he vuelto a beber y mira que dije que no ocurriría, pero esa promesa en un alcohólico dura hasta que coge la botella otra vez" A veces hay arrepentimiento por haberlo intentado, y otras no, pero también hay un sentimiento de malestar y culpa por ver el impacto causado en su entorno. Viven en un estado de alerta. Puede que no haya un arrepentimiento completo, pero sí piensan en el dolor que han dejado atrás, porque es algo que modifica todo el sistema familiar" Después viene la negación, y en ella también surgen sentimientos y preguntas hacia quien se ha suicidado, el “por qué”, el “podría haberlo evitado”, y produce ira, rabia, culpa, buscar un culpable en el entorno, o dejar la culpa a terceros o al propio suicidado. Para intentar ajustar la situación, darle una causa. La ira, la rabia, la culpa, el enfado con Dios si eres creyente, con terceros. Y esa culpa por no enterarnos de las propias señales que nos dan, porque pueden ser son sutiles". es una enfermedad y la gente no lo entiende, se cree que es algo de personas débiles, pero no, es como quien tiene cáncer y le trata el oncólogo, en este caso te trata el psiquiatra, te da medicación durante el tiempo necesario, "el suicidio no se elige, sucede cuando el dolor que sentimos es mayor que nuestros recursos para afrontarlo, en nuestra sociedad durante siglos el suicida ha sido castigado porque hasta 1983 no se le hacía funeral, ni se le podía enterrar en el cementerio, si no se hacía la vista gorda o no constara como tal".
Todo eso me ha cambiado sobre todo el darle sentido a mi vida y también mi forma de ver al ser humano, que en vez de dedicarse a vivir, desperdicia la vida en gilipolleces por tener un sobrante de estupidez. Yo me replanteo al ritmo del día a día que la vida es muy chula para despreciarla o malgastarla. Era muy meticuloso, mucho, y me di cuenta que no conduce a nada bueno, porque si una cosa no da tiempo de hacerla hoy, ya se hará mañana. Oficialmente, en Aragón hay "un suicidio cada tres días, unos 100 al año de media, y por cada uno hay entre 20 y 30 tentativas", entre los enfermos a los que atienden en psiquiatría "consiguen grandes resultados, porque un 99% de ellos pueden curarse. La vida es muy simple, pero insistimos en hacerla complicada. Algunos buscan la felicidad, otros la crean…  
   


jueves, 15 de noviembre de 2018

15 DE NOVIEMBRE DIA MUNDIAL SIN ALCOHOL


El hecho de que al menos un día al año esté reservado a una causa que se considera importante para todas los seres humanos ya debería decirnos algo, es decir, ¿alguien se ha preguntado por qué existe un Día Sin Alcohol? Seguro que sí. Y la respuesta es que es necesario que no se pase por alto que esta sustancia es una droga, el alcohol, no es inofensivo y causa verdaderos problemas sociales, económicos, laborales y los más graves, los psiquiátricos con demencias y trastornos irrecuperables.
En el Día Mundial Sin Alcohol muchos son las proposiciones para dejar la bebida. Sin embargo, lograr detectar si realmente se padece un problema en el consumo excesivo no es tan sencillo pues, factores psicológicos influyen en la negación de las personas para afrontar si son o no alcohólicos, la adicción a cualquier droga es un proceso complicado y se explica como una interacción entre individuo, medio ambiente y la sustancia. Esto quiere decir que no es la sustancia por sí misma la que provoca la adicción sino más bien un conjunto de factores que se influyen, tales como patrones de consumo, frecuencia, características personales del individuo, cómo éste se relaciona con su medio y como este medio acepta y permite el consumo de alcohol.
He sido testigo inevitable de duras experiencias sobre la enfermedad alcohólica, testigo de sus temores, ilusiones, esperanzas y lleno de ganas por exprimir el presente, sin mirar al pasado ni al futuro, solo abro una puerta de par en par para todo aquel que quiera “curarse”. "Por respeto a quienes están luchando a diario, me aferro a la vida, una forma de afrontar la enfermedad que no deja de emocionar, de transmitir, de enseñar todos los días aun después de más de veinte años de sobriedad. Portador también de un cáncer sigo luchando todos los días con la mayor normalidad. Nadie hallará en mí una queja sobre mis enfermedades, pues ellas han hecho de mí un hombre totalmente diferente, mejor persona, mejor marido y mejor padre. Yo soy una persona que convive con dos enfermedades jodidas y que intenta explicar a los enfermos y a sus familiares que es posible vivir, incluso de una forma normal. A pensar en el cáncer le dedicó cero minutos al día y al alcoholismo igual. Tengo miedo, como todo el mundo pero a la muerte, no al alcoholismo ni al cáncer. La vida me ilusiona, quiero ser feliz y el miedo lastra algunos momentos de mí día a día aunque se me pasa pronto, ya que tenemos poco tiempo como para consumirlo con el miedo.Mi principal objetivo sobre la enfermedad alcohólica consiste en "desdramatizarla”, ya que una vez que está con nosotros se quedara para siempre, luego entonces hay que darle solo la importancia que tiene y poner en marcha toda la “artillería” para parar la enfermedad. Me siento cómodo de embajador de la enfermedad, pues al fin y al cabo soy uno más de tantos que queremos descubrir a ese francotirador agazapado en la azotea de la desinformación para acabar con él, ya que los prejuicios matan más que la enfermedad. Y para todas aquellas personas que quieran dejar el alcohol animarlas a dar el gran paso, porque el alcoholismo hay que Iniciarlo, Entenderlo y mantenerlo estas tres palabras son el secreto tan buscado por muchas personas durante toda una vida desesperados por no poder salir de la adicción. Yo siguiendo con mis principios y comprometido con la sociedad seguiré luchando con la mejor herramienta que pueda haber, mi experiencia de más veinte años de abstemio dando calor y aliento a todas aquellas personas que sufren esta devastadora y cruel enfermedad dentro de mi capacidad. Información en la Página de Facebook, Alcoholismo: Yo estuve en el Infierno.