Se
trata de unas pastillas o de unas gotas que no hacen ningún efecto en el
organismo mientras no se beba alcohol. Pero, si se bebe, entonces se produce un
choque terrible y el enfermo se pone a morir. Como se ve, estos medicamentos
sirven para suplir la fuerza de voluntad que no tiene el enfermo. Éste se toma
las pastillas o las gotas y ya sabe que no puede beber alcohol. Hay que hacer,
por tanto, mucho hincapié en que jamás deben darse medicamentos sin que lo sepa
el propio enfermo. Han de tomarse voluntariamente, en forma plenamente
consciente y deliberada. Tomarlos es como estar encerrado en un hospital,
porque el que los toma no puede beber alcohol. Pero es estar encerrado sólo en
lo que se refiere a la bebida.
El
enfermo entra y sale, va al trabajo, alterna con sus amigos, frecuenta incluso
su bar o tertulia, pero no debe beber alcohol. Las pastillas o gotas para no
beber, como es natural, no entienden si el enfermo ha tenido un gran disgusto
que le obliga a beber o una gran alegría que hay que celebrar con vino, cerveza
o cualquier otra clase de bebida alcoholica. Tampoco entiende si es nochebuena,
o la boda de fulanito, o el bautizo de la hija de menganito. Estos medicamentos
ignoran todas las sutilezas con que el alcohólico pretende engañarse a sí
mismo. Para ellos el alcohol es alcohol, vaya servido en forma de sidra, de
cerveza, de vino, de vermut, de quina, de jerez, de anís o de vodka. Incluso la
pequeña cantidad de alcohol que contiene el vinagre desencadena la terrible
reacción. Y es que, naturalmente, el enfermo alcohólico tiene que dejar de
beber toda clase de alcohol. Y el que ha tomado estas pastillas o gotas se
tiene que aguantar sin beber, por muchas ganas que tenga de hacerlo. Si no las
hubiera tomado, a lo mejor se bebía "una cañita sólo" y luego venían
otras dieciséis después, más luego vinos, algún vermut y por fin, bebidas
exóticas ya en plena euforia alcohólica. De modo que, gracias a estos
medicamentos, el enfermo se acostumbra a vivir sin beber. Y lo hace en la
calle, en el bar, con sus amigos y compañeros, es decir, en el mismísimo
escenario de sus triples hazañas alcohólicas. De esta manera se agotan sus
reflejos condicionados y se desintegran sus esquemas de conducta alcohólica.
Las pastillas o gotas para no beber son un par de muletas que te ayudan a andar
mientras las piernas cogen fuerza. Al cabo de un plazo de tiempo que
determinará el médico, el enfermo podrá dejar de tomar estos medicamentos. Ya
habrá recuperado su dominio de sí mismo y podrá vencer, sin ayuda química, la
tentación de beber, porque, durante el tiempo que ha estado sin beber, la
tentación se ha ido debilitando y su voluntad se ha ido robusteciendo. Si
fracasan con pastillas o las gotas para no beber, bien porque el esfuerzo beba
aunque se ponga malo, bien porque el enfermo no sea capaz de hacer ni el mínimo
esfuerza que representa tomar unas pastillas o unas gotas porque de ese modo,
naturalmente, puede beber, entonces hay que empezar el tratamiento por otro
camino que los médicos deberán decidir viendo la peligrosidad del enfermo. En
general se trata de dos medicamentos con pocos efectos secundarios y bastante
bien tolerados.Este blog tiene como unica finalidad, dar entrada a toda clase de comentarios, preguntas y opiniones sobre la enfermedad de la Dependencia Alcoholica,y las otras drogas.
jueves, 17 de noviembre de 2016
martes, 15 de noviembre de 2016
15 DE NOVIEMBRE DÍA MUNDIAL SIN ALCOHOL
Este día se creó para tratar de llamar la atención sobre una enfermedad que ha sido el azote de las últimas décadas del Siglo XX y promete ser bastante más cruel en este Siglo XXI. Es necesario una mayor concienciación, pero no referida a una sola fecha, sino al día a día, la repercusión social de todos los problemas relacionados con el alcohol requiere una respuesta para la prevención y ayuda a los sectores más afectados por este problema. Hoy es un día para reflexionar sobre el consumo de esta droga que lleva al maldito infierno a las personas y familias que caen en sus garras, destruyendo todo lo real y hermoso de la vida que es lo que más se debe valorar de todas las cosas que están a nuestro alcance, no estoy en contra de los que beben alcohol, es su responsabilidad y lo respeto, pero también queremos respeto para todos nosotros los enfermos dependientes del alcohol, primero porque no somos unos sinvergüenzas, ni maltratadores, ni unos viciosos, tampoco lo hacemos porque queremos, sé que para muchos que no están metidos en este mundo del alcoholismo es difícil de entender si les digo que ningún enfermo es culpable de su enfermedad, nadie sale a la calle y dice hoy voy a hacerme alcohólico¡¡NO!!, la enfermedad se reproduce por una serie de factores que hacen que la persona pierda la libertad de decidir la cantidad y cuando a de beber, no somos nada de lo dicho antes, ahora sí que tenemos que asumir las responsabilidades por haber bebido, somos ENFERMOS que un día perdimos la libertad, la bebida se apodero de nuestras vidas y pasamos a un infierno que si no hubiéramos parado, nuestro final hubiera sido la muerte, gracias a que hay muchas personas honestas, solidarias y con un gran coraje lleno de generosidad que nos tendieron su mano y nos levantaron, nos entregaron lo más valioso, su tiempo, y hoy podemos dar gracias por haber tenido la gran suerte de cruzarnos en su camino para que con su ayuda llegáramos a ser lo que hoy en día podemos disfrutar, de una maravillosa libertad al igual que nuestras familias, nos quitamos las cadenas con mucho esfuerzo, metiéndonos de lleno con los que son como nosotros, Albada es una Asociación donde están más que preparados para Acoger, Orientar y Rehabilitar a los enfermos y sus familias, cada año se demuestra con la cantidad de vidas que se salvan y así seguirá con las puertas abiertas para todas aquellas personas que quieran dejar el alcohol, y como dice el maestro Jesús Lasheras el alcoholismo hay que INICIARLO, ENTENDERLO Y MANTENERLO estas tres palabras son el secreto tan buscado por muchas personas y sus familias, desesperados por no poder salir de la adicción. Yo siguiendo con su ejemplo estoy más que comprometido con la sociedad y seguiré luchando con las armas de mi experiencia de casi veinte años de abstemio dando calor y aliento a todas aquellas personas que sufren esta devastadora y cruel enfermedad.
jueves, 27 de octubre de 2016
PERSONALIDAD PSICOLOGICA DEL ADICTO
La enfermedad alcohólica, conlleva múltiples trastornos psicológicos en la
persona, que impiden toda normalidad en una relación familiar, social, laboral,
además de ser poco atractiva para él mismo, todo ello es indicativo de cambios
de percepción de las cosas y de las situaciones que le producen un gran
deterioro a nivel de pensamiento y emociones. Mientras se está bajo los efectos del alcohol, se vive en un mundo irreal,
con un desconcierto ilusorionario, donde el razonamiento está completamente
anulado, pero que, por el contrario, para el enfermo alcohólico, está
plenamente ajustado a la realidad, considerándose objetivo y justo en todo
momento, percibiendo este error cuando los efectos de la bebida han disminuido
o se han eliminado. La persona con
problemas de alcohol, tiene una permanente
ambivalencia, es decir, lo que piensa no se ajusta con lo que hace, por
lo tanto se siente mal. Es sencillo, quien empieza a comprobar que tiene un
problema real con el consumo de bebida, el piensa convencido: “me gustaría no
tener problemas por el alcohol pero….sin dejar de beber”. Es consciente que el
alcohol le produce daños pero sigue bebiendo, por ello se siente mal tras
haberlo bebido, adquiere una baja autoestima y una culpabilidad por sentirse
incapaz de frenar su adicción. Como rasgos generales de personas con problemas de alcohol, principalmente destacaríamos:
Mayor irritabilidad que la población general
Cambios bruscos de humor.
Ansiedad por beber.
Culpabilidad por haber bebido.
Personalidad disforia (alteración del estado de ánimo)
Inseguridad, desgana y despreocupación.
Reiterativo y falta de sinceridad.
Desajuste emocional y pena interior. Conflictos neurológicos. Trastornos del carácter.
Depresión y sentimientos de desesperanza.
Soledad y vacío interior.
Egocentrismo, hipersensibilidad.
Escasa tolerancia a la frustración.
Conductas pasivas en situaciones críticas.
Miedo al fracaso.
Complejos de inferioridad y timidez.
Idealismo excesivo, lejos de la realidad.
Conformidad con el grupo muy importante en los jóvenes-
Inmadurez afectiva.
Inmadurez emocional.
Pasividad y dependencia de los demás.
Depresión y ansiedad.
Actitud amistosa superficial.
Cambios bruscos de humor.
Ansiedad por beber.
Culpabilidad por haber bebido.
Personalidad disforia (alteración del estado de ánimo)
Inseguridad, desgana y despreocupación.
Reiterativo y falta de sinceridad.
Desajuste emocional y pena interior. Conflictos neurológicos. Trastornos del carácter.
Depresión y sentimientos de desesperanza.
Soledad y vacío interior.
Egocentrismo, hipersensibilidad.
Escasa tolerancia a la frustración.
Conductas pasivas en situaciones críticas.
Miedo al fracaso.
Complejos de inferioridad y timidez.
Idealismo excesivo, lejos de la realidad.
Conformidad con el grupo muy importante en los jóvenes-
Inmadurez afectiva.
Inmadurez emocional.
Pasividad y dependencia de los demás.
Depresión y ansiedad.
Actitud amistosa superficial.
Es cierto que no tienen que darse todos estos rasgos en todas las personas
con problemas de bebida, ya que, dependiendo de varios factores, cada individuo
está más sensibilizado hacia unos más que hacia otros.
viernes, 21 de octubre de 2016
¡¡¡ EL INFIERNO A LOS 25 AÑOS!!!
«Yo me lo tenía más que creído, y me decía a mi mismo, soy un chaval de 25 años, no puedo ser alcohólico»
Un día cualquiera de un año cualquiera aparecí de repente en una calle que no conocía, yo un chaval muy joven, demasiado joven diría yo para entrar en una Asociación para Alcohólicos, nos presentamos y muy amablemente nos invitaron a sentamos para hablar, yo iba con mi madre. Me llamare con un nombre ficticio Santiago, tenía por entonces 25 años y había comenzado con mis “hazañas” a los 14, era una persona muy retraída ya que me costaba entablar amistad con los demás y descubrí que el alcohol era mi ayuda, mi gran “amigo” sobre todo para hablar con las chicas, una de las cosas que si es chocante, que en todas las fotos que tengo de aquel tiempo se me veía con una cerveza o una copa en la mano, yo creía que aquello era lo normal, puesto que todo el mundo lo hacía o eso creía yo, todo esto que me pasaba nos puso en alerta cuando al poco de cumplir los 17 mis salidas de tono eran serias, y podía desaparecer tres días y no recordar donde ni lo que había hecho, aun a día de hoy no recuerdo aquellas noches y si digo la verdad casi lo prefiero. El alcohol me obstaculizo para continuar con mis estudios ya que por las mañanas no había manera de levantarme y encima las resacas eran criminales. La verdad es que nadie pudo ayudarme, mis padres lo intentaron todo me llevaron a psicólogos y psiquiatras pero yo los engañaba como quería, no me dejada ayudar, intente un sinfín de veces dejarlo yo solo pero me resultaba imposible, tampoco quería darme cuenta de lo que realmente me estaba ocurriendo, logre estar un máximo de 40 dias en abstinencia pero la confianza me hizo volver a beber y a irse otra vez mi autoestima por la alcantarilla, acabe con depresiones y con intentos de suicidio, había momentos en mi vida que me acostaba y al día siguiente no podía levantarme, me fallaban las piernas y me dolía todo el cuerpo igual que si me hubieran pegado una paliza. Pero al igual que todo empieza, también si tú quieres tiene un final y un día que me pude levantar aunque con una resaca enorme, desayunando con mis padres les pedí ayuda porque ya había tocado fondo, mi madre abrió unos ojos que parecía que le había tocado la primitiva y yo creo que si no la para mi padre nos vamos a la puerta de la Asociación hasta que abrieran, recapacitando ya en esa mañana es que no me lo podía creer que yo hubiera dado el primer paso para mi “curación”, esa tarde nos acercamos a la Asociación y entre a los grupos de autoayuda, después de estar nueve meses sin beber tuve una recaída yo creía que lo tenía todo controlado, deje de tomar la medicación y no asistía a las reuniones, lo mejor de todo es que hice caso mis compañeros de grupo y volví a terapia, ahora llevo 10 años sin beber y estoy muy feliz. El dejarte llevar por tus propios engaños llegando a autoconvencerte de que si lo he conseguido una vez voy a poder dejarlo de nuevo, una causa de inmadurez del enfermo alcohólico y la sensación para los demás de que con esa postura no quieres dejar de beber, siendo tan joven sientes una gran impotencia al tener que cambiar todos tus hábitos, no puedes salir con tus amigos puesto que la vida social de ellos está realizada siempre en lugares donde el alcohol es el principal “actor” en la trasnochada, cuantas veces he tenido que salir corriendo de una discoteca por el pánico a ver pasar una tras otra copa de alcohol por delante de mi cara y te pones fuera de si por no poder tomarte una, es lo que se llama un verdadero sufrimiento, he visto amigos con los que empecé a beber ya fallecidos con el hígado destrozado y apenas 40 kilos de peso era muy duro, aquello era lo que me empujaba a seguir adelante porque yo no quería morir, fue muy difícil aceptar y asumir que yo era un enfermo alcohólico, para mí un alcohólico era el que vivía en la calle y bebía “brices” de vino barato. Y yo me decía “No puedo serlo, yo no puedo ser alcohólico. Solo soy un chaval de 25 años”, ahora tengo mi trabajo mi propia familia, te das cuenta de lo maravillosa que es la vida sin alcohol, recuperas todos los aspectos de tu vida que se habían truncado, recuperas los valores, la dignidad y nos damos cuenta que somos personas de cara a la sociedad igual de validos que los demás.
Un día cualquiera de un año cualquiera aparecí de repente en una calle que no conocía, yo un chaval muy joven, demasiado joven diría yo para entrar en una Asociación para Alcohólicos, nos presentamos y muy amablemente nos invitaron a sentamos para hablar, yo iba con mi madre. Me llamare con un nombre ficticio Santiago, tenía por entonces 25 años y había comenzado con mis “hazañas” a los 14, era una persona muy retraída ya que me costaba entablar amistad con los demás y descubrí que el alcohol era mi ayuda, mi gran “amigo” sobre todo para hablar con las chicas, una de las cosas que si es chocante, que en todas las fotos que tengo de aquel tiempo se me veía con una cerveza o una copa en la mano, yo creía que aquello era lo normal, puesto que todo el mundo lo hacía o eso creía yo, todo esto que me pasaba nos puso en alerta cuando al poco de cumplir los 17 mis salidas de tono eran serias, y podía desaparecer tres días y no recordar donde ni lo que había hecho, aun a día de hoy no recuerdo aquellas noches y si digo la verdad casi lo prefiero. El alcohol me obstaculizo para continuar con mis estudios ya que por las mañanas no había manera de levantarme y encima las resacas eran criminales. La verdad es que nadie pudo ayudarme, mis padres lo intentaron todo me llevaron a psicólogos y psiquiatras pero yo los engañaba como quería, no me dejada ayudar, intente un sinfín de veces dejarlo yo solo pero me resultaba imposible, tampoco quería darme cuenta de lo que realmente me estaba ocurriendo, logre estar un máximo de 40 dias en abstinencia pero la confianza me hizo volver a beber y a irse otra vez mi autoestima por la alcantarilla, acabe con depresiones y con intentos de suicidio, había momentos en mi vida que me acostaba y al día siguiente no podía levantarme, me fallaban las piernas y me dolía todo el cuerpo igual que si me hubieran pegado una paliza. Pero al igual que todo empieza, también si tú quieres tiene un final y un día que me pude levantar aunque con una resaca enorme, desayunando con mis padres les pedí ayuda porque ya había tocado fondo, mi madre abrió unos ojos que parecía que le había tocado la primitiva y yo creo que si no la para mi padre nos vamos a la puerta de la Asociación hasta que abrieran, recapacitando ya en esa mañana es que no me lo podía creer que yo hubiera dado el primer paso para mi “curación”, esa tarde nos acercamos a la Asociación y entre a los grupos de autoayuda, después de estar nueve meses sin beber tuve una recaída yo creía que lo tenía todo controlado, deje de tomar la medicación y no asistía a las reuniones, lo mejor de todo es que hice caso mis compañeros de grupo y volví a terapia, ahora llevo 10 años sin beber y estoy muy feliz. El dejarte llevar por tus propios engaños llegando a autoconvencerte de que si lo he conseguido una vez voy a poder dejarlo de nuevo, una causa de inmadurez del enfermo alcohólico y la sensación para los demás de que con esa postura no quieres dejar de beber, siendo tan joven sientes una gran impotencia al tener que cambiar todos tus hábitos, no puedes salir con tus amigos puesto que la vida social de ellos está realizada siempre en lugares donde el alcohol es el principal “actor” en la trasnochada, cuantas veces he tenido que salir corriendo de una discoteca por el pánico a ver pasar una tras otra copa de alcohol por delante de mi cara y te pones fuera de si por no poder tomarte una, es lo que se llama un verdadero sufrimiento, he visto amigos con los que empecé a beber ya fallecidos con el hígado destrozado y apenas 40 kilos de peso era muy duro, aquello era lo que me empujaba a seguir adelante porque yo no quería morir, fue muy difícil aceptar y asumir que yo era un enfermo alcohólico, para mí un alcohólico era el que vivía en la calle y bebía “brices” de vino barato. Y yo me decía “No puedo serlo, yo no puedo ser alcohólico. Solo soy un chaval de 25 años”, ahora tengo mi trabajo mi propia familia, te das cuenta de lo maravillosa que es la vida sin alcohol, recuperas todos los aspectos de tu vida que se habían truncado, recuperas los valores, la dignidad y nos damos cuenta que somos personas de cara a la sociedad igual de validos que los demás.
miércoles, 19 de octubre de 2016
PAUTAS DE VIDA……VIVIDAS POR MI
Siempre he confiado que al escribir mis experiencias en el mundo de las adicciones puedan serle útiles a otras personas que lo sufran, posiblemente que tenga a alguien cercano o puede que quiera conocer más acerca de su evolución y sus consecuencias, estas pautas pueden ayudar a prevenir adicciones futuras o a determinar que lo que creemos un problema termine en una grave enfermedad o como dicen los médicos en una patología. Lo fundamental es la educación y la información, muchos problemas con las drogas se inician en la juventud y solo alguien con un espíritu crítico e información al respecto puede hacer desde un principio frente con garantías a los consumos sociales a los que puede verse abocado, no fue mi caso, y esa normalidad con la que viví el consumo de alcohol, por el que sentía un miedo irracional que desapareció en el momento en que empecé a consumir y ello me impidió valorar las consecuencias que podría conllevar, desgraciadamente me tocó sufrirlas, aunque mentiría como un bellaco si dijera que no habría empezado a consumir alcohol de haber tenido la información de la que ahora dispongo, quien sabe si a pesar de ser consciente de todo eso no me habría hecho caer en el mundo del dependiente alcohólico, pero de lo que si estoy completamente seguro es, de que esa información me habría puesto en el camino de ser consciente del problema y por lo tanto, habría tenido recursos para poder afrontarlo mucho antes. Las prohibiciones no sirven para nada, venga de los padres o de la justicia, igual que decir que el alcohol y las otras drogas son malas sin decir porque, para mi era mucho más peligroso comprar alcohol que consumirlo parece una paradoja pero a eso te lleva el simple desconocimiento de lo que es el alcohol y las consecuencias que tiene para la salud, cuando existe consumo, sea todos los días o periódicamente, sea “controlado” o no, es relativamente sencillo determinar cuando una persona tiene una conducta adictiva, hay personas que nunca llegaran a engancharse, otros lo serán por escaso que sea su consumo, cuando el consumo se hace necesario en tu vida o va ligado a algún aspecto de ella, a alguna rutina, el problema ya está ahí, aunque el propio enfermo ni su entorno lo vean por ninguna parte. En cuanto haya el más mínimo rasgo de problema las pautas a seguir es ponerse en contacto con una Asociación que ellos saben cómo hacer las cosas bien puesto que todos los responsables han pasado por el infierno de la dependencia y son personas rehabilitadas con lo más importante ¡SUS VIVENCIAS! De donde sacan la información y la orientación que serán fundamentales para salir del pozo, sin ayuda, uno solo jamás sale del problema, hay que dar un paso adelante reconocer y asumir el problema ¡Y PEDIR AYUDA! Yo he estado muchos años haciendo esa labor y siempre me he sentido muy orgulloso de tender la mano al otro, porque “El verdadero amor no es más que el deseo de ayudar al otro a que sea quien realmente es”.
lunes, 10 de octubre de 2016
LA VIDA SIEMPRE TE DA UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
En este mes de Octubre cumpliré mis 17 años de completa abstinencia de alcohol, desde el siglo pasado estamos en esta lucha que a su vez también repercutió en mi familia que sufrió lo que nadie se puede llegar a imaginar sino lo has vivido, el ver como alguien muy querido se está autodestruyendo él solo, no llegan al principio a entenderlo se sienten desesperadas y confusas por la falta de apoyo e información... Después de pasar todos esos años en una Asociación donde me entregue en cuerpo y alma a la ayuda de los enfermos que allí llegaban adquiriendo la suficiente experiencia para compartir en muchos lugares con conferencias todas mis experiencias sobre la Dependencia de las personas al alcohol, las cosas se torcieron un cierto día y fue cuando vino mi salida de ese lugar al que yo tanto quería, una salida rastrera y de muy mal gusto pero superada y más que olvidada, por eso hoy puedo con toda libertad escribir sobre ello, algunos de los que entran por aquella puerta todavía están engañando a muchos pues no están rehabilitados interiormente aunque de cara a los demás aparenten si estarlo, que bonito es la lengua castellana y si la sabes manejar dices con pocas palabras verdades como puños, por ejemplo” Cuando al mal agradecido se le olvida quien lo ayudo, la miseria le refresca la memoria”, o “Conóceme primero y entonces sabrás la diferencia entre lo que soy y lo que te han contado”, también he aprendido que la mentira siempre se pone al final en contra de quien la inventa y ha habido demasiadas mentiras inventadas por personas que yo había considerado mis “amigos” y luego me di cuento que los había sobrevalorado porque esa palabra hay que tener mucho cuidado a quien se le dice, en siete meses los que decían quererme y ser mis “amigos” no me ha llamado, nadie ha descolgado el teléfono para preocuparse por como estábamos, ya que fue un golpe muy duro y lo pasamos muy mal, asi de lamentable es la dictadura de unos pocos que ha hecho efecto en los débiles y van como una manada de borregos donde dice el amo y de los teatreros ni que decir me cuelgan un video divirtiéndose con el acosador respaldado por todas las mujeres y hombres de la Asociación conocedores de todo lo que ocurrió el día 6 de diciembre del año pasado en el teatro en plena actuación, vivirán tan tranquilas y serán tan capaces de denunciar a grito pelado una agresión a las mujeres y cuando la hubo delante de ellas se callaron y respaldaron al tiparraco que lo hizo, aquella casa ya no la conoce ni la madre que la pario, pero yo lo tengo más que superado y ha sido muy positivo y por ello les estoy “agradecido” que me abrieran los ojos para salir de aquel infierno y poder disfrutar ahora de las 24 horas sin tener ninguna obligación, ahora me la pela lo que les pase, ni les deseo nada malo ni bueno, soy todo indiferencia pues al final entiendes que si ellos no saben ayudarse como podrán ayudar a otros…un caos, ahora me encuentro en un periodo de reflexión y en un descanso de terapias y voy a tener un punto de inflexión donde volveré con mis compañeros/as de la Asociación Albada, donde desde que llegue me recibieron con los brazos abiertos y con toda libertad para compartir miedos, experiencias, y sobre todo la angustia que aún me arrastraba hasta hace poco, a día de hoy llevo en la cara risas, agradecimiento, complicidad y fraternidad, y sobre todo una vibrante energía positiva. He logrado salir de los dos peores agujeros que uno pueda imaginar, uno el alcohol y otro la injusticia que ahora emanan una luz única que me lleva por el camino correcto, aunque también asoman las cicatrices, pero de esas llevo desde que nací un montón, pues la vida aunque es preciosa a veces se pasa con los seres humanos y les da badana para que sepamos lo que es ganarte un sitio en la tierra. Pero la vida es justa y te da siempre una segunda oportunidad la que quiero aprovechar para que se convierta, compartiendo mi testimonio, en una voz poderosa, solidaria y a la vez responsable para seguir peleando contra esta lacra como es el alcoholismo
jueves, 6 de octubre de 2016
¡¡¡EN ESTOS TIEMPOS QUE CORREN!!!
En estos tiempos que corren los seres humanos nos hemos vuelto demasiado intolerantes e irrespetuosos, nos pasamos las normas por el puente de la entrepierna y la solidaridad nos creemos que es una marca de motos, nos da igual lo que le pase a nuestros vecinos, habitantes también de este planeta, si vemos a alguien tirado en la calle o golpeando a una mujer nos la pela, ya poco nos importa el amor, el respeto; Ahora solo se ven guerras, conflictos y un permanente estado de tensión, estrés, ya no se puede salir a la calle en calma, demasiada prisa y mucho ruido, todo es un caos comercial, publicidad por aquí, de la telebasura y la cantidad de vividores que son parásitos sin ningún estudio ni preparación que se las llevan caliente ni hablemos, inseguridad por allá, paro y desahucio por aquí, política choricera por allá, etc, etc... Ya quedan muy pocos espacios para compartir, divertirse y entretenerse sanamente, nosotros mismos hemos provocado este mundo toxico por la mediocridad existente entre los componentes de esta sociedad, y nos hemos convertido en unos victimistas que nos quejamos de casi todo y sin embargo si no nos roban el sofá no se menea del sitio ni dios y algo insólito en la historia del mundo mundial, un gobierno de ladrones que cuanto más roban más escaños sacan “increíble”. Y si hablamos de la juventud ¿Qué estamos haciendo mal? En casa, la manía que tenemos de sobreproteger a los hijos les hacemos creer que son el centro del universo, que pueden hacer todo lo que quieran sin que tenga ninguna consecuencia, y, sobre todo, les estamos transmitiendo un mundo irreal, porque no les enseñamos a manejar la frustración y a valerse por sí mismos. El resultado son chavales muy inseguros, con mucho miedo, que utilizan la violencia para conseguir las cosas, esa sobreprotección conlleva a muchachos/as que cada vez necesitan más cosas nuevas y en muchos casos van directos a toda clase de drogas ilegales y al alcohol metiéndose en muchos problemas ellos y los padres y no es eso lo peor estamos creando unos delicuentes en potencia, que de nada provechoso servirán a esta sociedad que llegara el día que los repudie por ser personas irrecuperables. Hemos perdido en muchos casos la dignidad y hemos de recuperarla para saber quiénes somos, que parece que nos hemos olvidado que hemos venido a hacer a esta vida, en vez de venir a vivirla, parece que hemos venido algunos a sufrirla, masocas que somos. Empecemos por tener una responsabilidad cumpliendo con los compromisos que has adquirido que no es hacer lo que quieres, sino querer hacer lo que debes. La dignidad es no hacerte trampas a ti mismo, ni a los demás. Es tener ideas claras sobre lo que está bien y lo que no lo está, y hacer lo que tienes que hacer, y siempre el respeto sobre los demás, sean lo que sean, blancos, negros, gays, altos, bajos, gordos, flacos, católicos, musulmanes etc... No vale saltarse ninguna regla, o pierdes la fuerza y el temple de quien es dueño de sí mismo, así crearemos conciencia y reflexionaremos, haciendo de la solución a nuestras diferencias un punto de inflexión, porque todos los argumentos y capacidades para darle la vuelta a todo esto está dentro de cada uno de nosotros...
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