martes, 1 de marzo de 2016

MI COLABORACIÓN EN LAS XXX JORNADAS ARAGONESAS DE INFORMACIÓN ALCOHOLICA

El consumo habitual de alcohol se convierte en una situación grave cuando la forma de consumirlo nos ocasiona muchos problemas a nivel familiar, laboral, económico o social, ciertamente muchos de nosotros  hemos bebido en exceso, lo que no sabíamos es que el alcohol es astuto, desconcertante, poderoso y muy paciente, además con nuestra insistencia en hacer buena amistad con él nos lleva a su mundo, y nos hacemos dependientes alcohólicos siendo una marioneta en sus manos hasta nuestra destrucción total y la de nuestro entorno.
Pero eso no significaba que nosotros reconociéramos que teníamos un conflicto con el alcohol, más bien creíamos lo contrario, nos auto convencíamos de que el problema lo tenían otros que beben igual o mucho más que yo, que bebo lo normal. Beber era nuestro hábitat natural. Pocas veces nos veíamos borrachos, dando tumbos, vomitando, ni siquiera generando peleas por nuestra manera de beber, utilizábamos con mucha maestría el arte de la excusa y la manipulación, siempre conocíamos a  otras personas que ellos sí que eran incapaces de tomar un par de cubatas sin sentirse mal o hacer estupideces. Nosotros no éramos de esa manera, siempre intentábamos hacer las comparaciones con otros para manipular nuestra manera abusiva de consumir, ya que con experiencia sobrada en el tema, bebíamos en soledad sin molestar a nadie, o en compañía sin que se nos “notara” que lo hacíamos en demasía según se diera el caso.
Todo el mundo tenía derecho a “relajarse tomado un par de copas”, eso no tenía nada de malo. Por lo tanto nos parecía insultante que nos hablaran de “permanecer abstemios” cuando todo en la sociedad nos indicaba que tomarse unas cervezas o unos cubatas era signo de “normalidad”. ¿Quién nos iba a decir que éramos anormales? Sin duda era ofensivo, que hacia yo diferente a los millones de españolitos consumidores que hay en este país de bebidas alcohólicas.
Sin embargo, la realidad decía que si pasaba porque se mostraba una vez tras otra obstinada y diferente a lo que nosotros entendíamos y poco a poco nos íbamos metiendo en el mundo del alcoholismo, es muy duro para los que te quieren ver cómo se va destruyendo una vida por el alcohol, una vida sin ser tan diferente como la de cualquier otra persona, porque esta enfermedad no descarta a nadie es la más democrática de todas y engancha a todos por igual, y lo creamos o no va llevándote poco a poco directamente al pozo, un infierno fácil de entrar y muy difícil de salir, pero hay no se queda, también repartimos muchísimos problemas y muchísimo dolor a todos los que tenemos a nuestro lado.
Vivimos en una sociedad muy hipócrita pues solo nos interesamos por las cosas cuando nos toca a nosotros, y somos muy de criminalizar a las personas con adicciones por el desconocimiento y la desinformación que se tiene, y no será porque no hay información ya que a día de hoy nunca ha habido tanto donde escoger para saber sobre toda clase de adicciones, nosotros los de la Fundación Doctor Valero Martínez - Asarex disponemos de la mejor información de todas, la de las vivencias de cada uno de sus componentes y además tenemos la grandísima suerte de tener y por muchos años a Don Valero que desde hace más de 40 años nos ha ido pasando con su sabiduría y humildad, aparte de la información todos los valores y la verdadera filosofía de lo que es a día de hoy nuestra Fundación, ahora nos toca  a nosotros de forma voluntaria, altruista y con más ilusión que nunca continuar con su gran obra, y ese es el gran reto hasta ahora conseguido por todos, que jamás se cierre la puerta de la calle Cánovas, ¡porque! ¿Quién puede saber más sobre esta enfermedad que el enfermo y sus familias? Verdaderamente nadie porque ellos han padecido en sus carnes el sufrimiento de esta dependencia que le ha hecho descender al grado más bajo de indignidad al que un ser humano puede caer; nuestra experiencia sirve  para tender la mano en ayuda de todos los enfermos que quieran ponerse en abstinencia y a la vez orientar a esos familiares de todo lo que se puede hacer para ayudarse mutuamente, pues aunque no es fácil salir de estas situaciones, acudiendo a la Fundación y siguiendo todo lo que allí se les dice, se tiene muchas posibilidades de que jamás se vuelva a beber alcohol,   luego cuando deja de beber y rehabilitarse llega la recompensa, que es volver a una vida real maravillosa siendo muchísimo mejor persona que antes de caer en la dependencia del alcohol. 
Los síntomas del alcoholismo pueden pasar inadvertidos para personas que tienen poco contacto con los individuos que lo padecen, pero no es asi para  sus familiares o amigos más cercanos, ellos sí que se van dando cuenta de lo que sucede, no se pasa inadvertido y comienza una gran preocupación que se convierte en una situación complicada, comienza una lucha y todos nos quieren ayudar, todos le queremos ayudar pero no sabemos la manera más adecuada de hacerlo, puesto que cuando hablas con un dependiente del alcohol sobre su problema siempre tienden a negar que lo existe, niegan toda la problemática con él alcohol o cortan por lo sano sobre la charla porque no le interesa que se hable de su “adicción”  al alcohol,  si el enfermo no acepta y asume su condición de afectado o lo que es lo mismo no pone de su parte y decide por su voluntad dejar el alcohol por mucho que quieras ayudarle, es imposible. Es por esto por lo que un dependiente del alcohol es el primer perjudicado y sufre mucho con su enfermedad, él se da cuenta en los momentos de lucidez del daño que se está haciendo y también lo que está repartiendo entre su familia, pero a pesar de todo su dependencia es más fuerte y le hace seguir bebiendo, y no bebe para estar bien, el sigue bebiendo para no estar mal.                                                                                     
No va a ser fácil y mucho menos convencerle para que siga un tratamiento y si lo hace y no está convencido tampoco debemos obligarle porque en la mayoría de las veces en cuanto se encuentra medianamente bien vuelven a su rutina con el alcohol, por eso hay que perseverar en los intentos hasta que la persona comience a convencerse de que es un enfermo y que no debe volver a tomar ni una gota de alcohol.
Una vez que esta persona ha reconocido su problema o nos ha solicitado ayuda, es ahí cuando tenemos que estar con ella durante el tiempo necesario para que se sienta entendida y apoyada, asi se dará cuenta de que él no es al único que le pasa y no tenga a la soledad como consejera para volver a caer en el mismo problema, los enfermos necesitan una gran ayuda de la familia para darse cuenta de lo que les sucede, la asistencia a grupos de autoayuda es fundamental asi como todas las herramientas de orientación e información que se les da para mantener y prolongar en el tiempo su abstinencia.
Al principio no les gustará tener que reconocer públicamente que tienen un problema y sentirá remordimientos y vergüenza, pero ya se enteraran de que ellos no son culpables, nosotros nunca hemos querido tener esta enfermedad, ahora sí que somos responsables con la obligación de ponernos bien y restituir en todo lo posible los daños causados, este es uno de los pasos fundamentales que deben dar para volver a sentirse bien y que la felicidad vuelva a reinar en sus vidas sintiéndose útiles en la familia y a la sociedad.
Una persona que ha tenido problemas con el alcohol no debe volver a tocarlo jamás ya que este tipo de adicciones es recurrente, si se vuelve a tocar, es decir, “va, si es solo una copa, no pasará nada” esa actitud es mala es auto engañarse y engañar a los demás, el tonteo con el alcohol es un tema muy serio como para que las personas que ya han sufrido alguna vez recaídas puedan volver a caer en los mismos errores. Como no es un alimento no es necesario tenerlo en casa, ni comprarlo para las celebraciones. Ni siquiera, si se puede al menos al principio, es recomendable que la persona dependiente del alcohol al ir a la compra no pase por el pasillo del supermercado en el que está, ni la asistencia a bares, a pub de copas o locales nocturnos en los que el alcohol es principal protagonista.  
Pronto tuvimos que admitir, tras conocer algo más sobre la enfermedad teniendo mucha información y las orientaciones necesarias para entender el problema, que no todo era lo que parecía, en cuanto a nuestra manera de beber. La ciencia médica aún no explica con claridad la causa de porque tenemos problemas para controlar el alcohol, ni por qué unos somos alcohólicos y otros no, de lo que si estamos todos completamente seguros es que una sola copa conduce al problema y a tener muchas más dificultades que antes, y aunque sabemos que pueden haber recaídas, en ningún caso son necesarias ni ayudan en nada a la rehabilitación del enfermo.  
La experiencia de muchos años con personas dependientes del alcohol lo confirma que una vez generada la dependencia cada vez que se vuelva a beber se despierta la “fiera” de la enfermedad, nunca es la copa mala para nosotros la última, para un afectado será siempre la primera la que nunca debe tocar.  Por eso, la abstinencia total, se ha convertido en la única herramienta y la más que fiable para formar la base sólida de una buena recuperación de la Dependencia al Alcohol.
Hay vida más allá del alcohol, aunque eso nos pareciera al principio imposible. Se puede vivir sin alcohol, y se puede vivir muy bien. De hecho es muchísimo más fácil vivir sin él, que vivir bebiendo. Y, evidentemente, mucho más saludable, el alcohol, aparte de sus cualidades adictivas, tiene también el efecto psicológico que modifica el comportamiento y el razonamiento de la persona afectada, una sola copa cambia radicalmente la mentalidad de un dependiente del alcohol, en el sentido de hacerle creer que puede llegar a “controlar” una, y luego otra, y luego otra, y otra….
El enfermo puede aprender con una buena orientación e información, con la ayuda de la Fundación y la de su familia a llevar con normalidad completamente su enfermedad o lo que es lo mismo a rehabilitarse, que queremos decir con rehabilitación, que no solo es dejar de beber también significa saber vivir sin alcohol, y debe quedar bien claro que nunca  conseguirá “curarse” jamás, nunca podrá volver a beber alcohol con normalidad sin consecuencias adversas, asi  que llegamos a la conclusión de que  la abstinencia entendida y prolongada en el tiempo, no resulta ser  esa losa que veíamos, ni esa experiencia desoladora y triste que nos habíamos imaginado cuando visitábamos a Don Valero en su consulta y se nos antojaba un completo sin sentido cuando nos decía no poder volver a beber un vasito de vino o una cerveza nunca más ¡pero ahora que voy yo a hacer si no puedo beber! Se nos nublaba todo nuestro mundo; luego de hacerle caso ponernos en abstinencia y empezar una rehabilitación vamos viendo lo maravillosa que es nuestro día a día, todo resulto ser una experiencia fascinante, preferible a todo lo anterior llegando a la conclusión de que ahora no la cambiamos por nada.
Hoy en día en la sociedad actual  hablar sobre la dependencia al alcohol se convierte en un tema cuanto menos, bastante delicado. Aunque, bien es cierto, que existe y siempre ha existido, una gran tolerancia social ante el consumo de bebidas alcohólicas. Desde hace mucho tiempo, el consumo de alcohol en España se ha caracterizado por gozar de una amplia tolerancia y aceptación social y cultural, este hecho, ha contribuido sobremanera para que el consumo de bebidas alcohólicas se percibiese como algo normal y habitual en la mayoría de la población, a pesar de que, hace más de cincuenta años, que ya había una gran consideración y conocimiento sobre los perjuicios que provoca el alcohol a nivel individual, social y sanitario, en contraposición a la alarma social y el rechazo  que genera el consumo de las otras drogas ilegales como la cocaína, heroína, éxtasis, las drogas de diseño etc…. 
Yo personalmente percibo o me parece por mi experiencia de tantos años en esto de las adicciones, que casi todo el mundo conoce o tiene alguna referencia sobre los riesgos y efectos negativos que se atribuyen al consumo de la mayor parte de las drogas ilegales y solo el nombrarlas les genera un rechazo, pero, al mismo tiempo, se frivoliza sobre los efectos asociados al consumo de alcohol, a pesar del porcentaje tan elevado de enfermedades y muertes directas e indirectas derivadas del alcoholismo, aparte del grandísimo coste sanitario.
Desafortunadamente, vivimos en el país en el que rechazar una copa es de mal gusto o signo de mala educación. Aunque, no ocurre lo mismo si rechazamos un cigarrillo. Una persona puede expresar libremente que no fuma y no hay ningún problema, incluso el que te ha ofrecido el cigarrillo te responderá gustosamente con un: “Muy bien que haces, fumar es muy malo”, “yo estoy intentando dejarlo.” Pero si uno comenta en público que no bebe alcohol…parece que el que te invita a beber no sea capaz de entender bien ese mensaje y es ahí cuando se provoca el aluvión agobiante de preguntas y las constantes insistencias. ¿Por qué no bebes? ¿Qué pasa? ¿Acaso estás malo?, ¿No me jodas que estas bebiendo agua?, “pero si tú antes no usabas el agua ni para lavarte”, o esta otra…. ¡Oye! este es un whisky destilado carísimo, no me puedes decir que no, que porque te bebas una copa no pasa nada… Esta es la realidad que existe y estas son las situaciones a las que se tienen que enfrentar los enfermos alcohólicos, sobre todo, al principio de su tratamiento de deshabituación.
Además de esto, cuando paseamos por las calles de cualquier lugar de esta maravilloso país llamado España, podemos comprobar que a cada paso que das hay un bar ofreciendo bebida más barata cada día, publicidad en los medios de comunicación (televisión, radio, internet…), vallas con reclamos publicitarios…cientos y cientos de disparadores a los que tienen que enfrentarse los enfermos día a día. Algo que podría parecer fácil para cualquier ciudadano de a pie, pero para nosotros, realmente, nos resulta muy complicado. Vivimos en el país donde es más que habitual quedar para tomarse unas cervezas que quedar para ir al cine. Donde decir que eres alcohólico genera incomprensión y muchísimas veces por no decir casi siempre genera rechazo y desconfianza hacia el afectado. Donde, a pesar de vivir en la era de la sobreinformación, hay mucho desconocimiento sobre los daños que genera el alcohol a todos los niveles. Los dependientes del alcohol, nos encontramos   desprotegidos ante una sociedad que no hace otra cosa que fomentar el consumo, y a eso se une la poca prevención y la poca conciencia social. Existen muchas etiquetas y estigmatización en cuanto a esta enfermedad y ya si aparecen intereses económicos de por medio apaga y vámonos, de repente te sale el iluminado de turno y te pone un artículo que vale una fortuna en la revista o periódico de mayor tirada del país, diciendo que la cerveza o el vino son un alimento porque tienen una serie de cualidades beneficiosas para la salud, o que el wiski es un vasodilatador muy bueno para el corazón, verdaderamente lamentable porque todo esto es falso, todo esto deriva del poder económico que tienen las grandes distribuidoras de alcohol, y si les aprietas un poco las clavijas a los que pueden hacer algo por esta enfermedad o te dan largas o hacen lo que al parecer es lo más cómodo para ellos,  mirar hacia otro lado. A pesar de que el contexto social y cultural en el que se desenvuelven las relaciones de los ciudadanos con las bebidas alcohólicas favorece el uso de las mismas, es cierto que se han producido en los últimos años algunos pequeños progresos, pero aún queda mucho trabajo por hacer, más bien diría yo que estamos en pañales sobre el asunto.

Y ya para terminar lo voy a hacer con una pequeña reflexión diciendo que el ser humano debe asumir la condición de protagonista de su propio destino, debe tener como prioridad madurar y convertirse en ser soberano y dueño de su futuro sin prometerse nada, viviendo el día a día, para sacudirse las vivencias a las que ha estado sometido durante toda su vida de adicto al alcohol. La ilustración es la iluminación del alma que ayuda a la conciencia y desde la generosidad asumir con humildad las responsabilidades, plantearnos como una obligación la ruptura con la pereza y la cobardía, es un ejercicio de fortaleza que nos llevara al triunfo. Son muy pocos casi diría que no conozco a nadie, los que por esfuerzo propio o sea solos logran salir del mundo de las dicciones, sin embargo, con paso seguro y firmeza se consigue, pero aceptando ayuda y reconociendo y aceptando su enfermedad, otros no son capaces de ver más allá de lo que hay, ni de superar el riesgo del que les han hablado, desconfían o simplemente no quieren y terminan en intentos fracasados y desoladores y en peor situación que la vez anterior, sólo la razón, la humildad y la valentía es el arma válida para enfrentarse a una nueva vida elegida por la persona, su obligación es la de pensar por sí mismo frente a las limitaciones de la libertad a que le sujeta su mundo de bebedor, él y solo él debe ser el director de su futura vida, los que hemos caído en esta enfermedad el habernos involucrado en la Fundación y revolvernos con los nuestros nos ha abierto el paraíso para enterarnos de una vez y para siempre que no somos los únicos con el problema y que solos no lo conseguiremos nunca, debemos dejar atrás manipulaciones, mentiras, perjuicios y temores, la Fundación hace un gran trabajo en equipo, porque entre todos nos hemos animado y ayudado para sacar el coraje suficiente de vivir, que es la fuerza que nos hace falta para luchar contra esta devastadora enfermedad, para levantarnos todos los días y poder enfrentarnos a situaciones difíciles y sobre todo enfrentarnos a nuestros propios miedos, asi que ¡¡¡vive!!!, porque a pesar de todo la vida sigue siendo maravillosa.  


jueves, 18 de febrero de 2016

DIALOGOS CON MI ENTRENADOR

Estaba leyendo una historia sobre el deporte en los niños y la importancia que tiene para su formación y desarrollo, es la educación combinada con el deporte una parte importantísima de la futura formación del niño para convertirse en un hombre y a la vez una buena persona , yo he asistido a los campos de futbol donde esta historia que cuenta la charla de un niño con su entrenador, también ocurre con los padres que quieren hacer del hijo un profesional del deporte con una exigencia de adulto, dejando atrás la realidad de que son niños y como niños que todos hemos sido me identifico con la realidad de que dentro de su lista de prioridades está el divertirse y no el ganar, ganar y ganar, estar el primero o ser el mejor del campeonato, El relato es este:
Entrenador, ¿puedo hablar contigo?
Mira, enano, no estoy de muy buen humor ahora… ¿qué quieres?
No, nada, era sólo una pregunta pero…bueno, no es nada importante…
El entrenador nota en el jugador una cierta seriedad, como si tuviera que decirle algo de cierto peso. Estaba saliendo del vestuario pero se para para escuchar lo que le tiene que decir.
¿Qué quieres?
Quiero dejar el fútbol. No aguanto más. Me voy
Jaime es un jugador de 12 años que empezó a jugar a los 6 añitos en el club, el mismo que el de sus hermanos. Lo hace bastante bien y se ha ganado un puesto en el primer equipo de su categoría. Su  padre le acompaña siempre a los partidos y a los entrenamientos. Está muy orgulloso de su hijo porque juega en un buen equipo. Le encanta el fútbol ya que él también jugaba e incluso llegó a jugar en amateur. Jaime lo tenía todo: un buen club, unos padres que le apoyan, una familia futbolera, buena calidad técnica… pero por lo visto todo se ha terminado, cuando parecía que las cosas iban muy bien. Ascenso, celebración por todo lo alto…
Pero ¡qué dices, Jaime!
Sí, sí, lo dejo. Estoy harto.
Cómo vas a dejar el fútbol, ¿lo sabe tu padre?
Me da igual lo que piense mi padre. No aguanto más. Cuando empecé a jugar, iba con mucha ilusión a los entrenamientos. Corría detrás de la pelota como un loco e intentaba meter el balón en la portería. Me llenaba de alegría cuando lo conseguía. Mi padre me sonreía desde la grada y aplaudía. Me sentía feliz jugando al fútbol.
Y ahora ¿no?
Todo ha cambiado. Ahora parecemos profesionales del fútbol. Tu único objetivo es ganar, ganar y ganar. No nos hablas más que de Mouriño, Pep Guardiola…Puede ser muy interesante para ti y para equipos profesionales pero nosotros no somos el Barça ni el Real Madrid. Somos niños, somos diferentes. Que si vamos primeros o segundos, que si hay que ganar como sea, que si son de segundo año o de primero, que si han bajado dos de preferente o de división de honor. Qué más nos da. No te das cuenta todavía que nosotros lo único que queremos es divertirnos jugando y no necesitamos ninguna tontería más. 

domingo, 14 de febrero de 2016

CON EL TIEMPO APRENDI……

Con el tiempo aprendí, que es el deseo de uno mismo el que hace que los hechos sucedan y no creer en las casualidades. 
Que los malos momentos al final desaparecen. 
y los buenos aunque tarden en llegan, siempre llegan… 
Que gracias a afrontar adversidades conoces tú propia fortaleza. 
Que hay que creer en hechos y no en promesas.
Que los grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos,
y aprendí que cuando las palabras fallan la música habla.
Que hay que saber pedir perdón a su debido tiempo.
Que los abrazos no se explican, los besos no se piden
el sexo no se exige y el amor no se suplica.
Que una mirada puede transmitir más que el mejor de los discursos.
Que el mundo no se divide en gente buena o mala, todos tenemos luz y oscuridad dentro de nosotros lo que importa es la parte a la que obedecemos, eso es lo que realmente somos.
Que todo el mundo merecemos que nos regalen sonrisas y no lágrimas, tiempo y no distancia, besos, no mentiras.
Que no se trata de quien vino primero, sino de quien llego y nunca se fue.
Aprendí que no importa lo fuerte que sea,
todos en algún momento necesitamos un abrazo.
Que quien verdaderamente te quiere te busca,
te espera, piensa en ti, te lo demuestra.
Que el rencor es uno de nuestros peores enemigos
y el olvido uno de nuestros mejores aliados.
Que hasta que no vacías tú alma de todo aquello que te atormenta no puedes llenarlo de todo aquello que te haga feliz.
Que la mejor ayuda que puedes ofrecer es estar siempre hay, saber escuchar y que un beso y un abrazo consuelan más que mil consejos.
Aprendí, que te quieras a ti misma para poder ofrecer amor.
Que enamora más una sonrisa que una cara bonita.
Que para entender a los demás no hace falta tolerancia, sino comprensión, tolerar es aguantar, comprender es aceptar.
Que si quieres algo tú eres la que tienes que ir a por ello.
Que no hay un arma más poderosa que una sonrisa que tiene el poder de cambiar a las personas.
Y sobre todo he aprendido que en la vida no se trata de ser perfecta, se trata de ser feliz.
Dedicado para todas las mujeres, estén o no enamoradas para que busquen con todas sus fuerzas ser felices todos los días de su vida

                                                                                                    

sábado, 13 de febrero de 2016

EL PINTOR ALCOHÓLICO QUE CAMBIO LOS PARADIGMAS DEL ARTE .

El artista que logró alcanzar el éxito con una pintura que nunca antes se había hecho. Que cambió los paradigmas del arte, que revolucionó las pinceladas, uno de los más representativos de Estados Unidos y aquel que logró cambiar la manera en la que el arte abstracto se entendía. Con sus pinturas no convencionales lograba hacer una aproximación no convencional al arte. 

Prefería pintar con el lienzo en el piso antes de ponerlo en un caballete y brochas o pinceles no eran necesarios en sus creaciones. Dejaba que la pintura chorreara de navajas, palos o cuchillos mientras él, con frenetismo se movía sobre el cuadro para crear una combinación de colores, patrones y texturas. Pollock, el maestro que ayudó a definir el expresionismo abstracto de Nueva York y contribuyó a que éste sitio fuera considerado la nueva Meca del arte. Pollock es ahora uno de los referentes del arte más importantes. Un hombre controversial que no quería hacer lo que otros pintores había hecho antes que él. Su vida terminó tan sólo 44 años después de que comenzara y durante su existencia, tuvo que lidiar contra los fantasmas del alcoholismo que siempre lo siguieron como un recuerdo de su pasado. 

A una milla de su hogar, Jackson Pollock, con unos tragos encima y la sensación de que tenía dominada su enfermedad, chocó contra un árbol y murió. Nació el 28 de enero de 1912 en Cody, Wyoming y estudió con Thomas Hart Benton antes de dejar las técnicas tradicionales y enfocarse en la pintura abstracta. Como el hijo menor de cinco, tenía necesidad de recibir mucha atención y siempre intentaba buscar el consuelo para la indiferencia de sus padres. Hijo de un granjero y una mujer feroz que tenía grandes ambiciones artísticas, los dos se convirtieron en los moldeadores del comportamiento futuro de Pollock. Su padre era un alcohólico abusivo que dejó a su familia cuando Jackson tenía sólo 8 años, por lo que su hermano Charles se convirtió en un padre para él. 

Charles era un gran artista y fue una gran influencia en las ambiciones de Jackson. Su familia cambió de casa por muchos años y mientras estaban en Los Ángeles, el joven y ambicioso Jackson Pollock se inscribió en la Manual Arts High School, donde descubrió su pasión por el arte.6 Sus problemas con el alcohol empezaron un verano cuando intentaba sacar mapas topográficos del Gran Cañón. Tenía sólo 15 años y su problema con la bebida lo marcaría hasta el final de su vida. Cuando tenía 18 se mudó a Nueva York con su hermano y empezó a estudiar las mismas técnicas que él. Bajo la tutela de Thomas Hart Benton, Pollock se convirtió en un apasionado y quería conocer todas las técnicas posibles. En ocasiones cuidaba a los hijos de Benton y él se convirtió en la figura paterna que Jackson nunca tuvo. 

En la época de la Gran Depresión, el presidente Franklin D. Roosevelt comenzó un nuevo programa para apoyar a los artistas emergentes conocido como “Public Works of Art Project” en los que los jóvenes intervenían edificios, galerías y calles para mostrar su arte y la gobierno los apoyaba económicamente. Junto a su hermano Sanford, encontró trabajo con la división mural PWA’s al lado de otros pintores como José Clemente Orozco, Willem de Kooning y Mark Rothko. Y aunque Pollock estaba encantado y adoraba su nuevo trabajo, no pudo dejar de beber. En 1937 comenzó a recibir tratamiento contra su alcoholismo con un psicoanalista que seguía los preceptos de Jung. Su nombre era Joseph L. Henderson y lo único que logró fue que Pollock desarrollara un nuevo gusto por el simbolismo, el arte nativo americano y descubriera a Pablo Picasso, quien le dio el coraje para darle límites claros a su trabajo. Ese mismo año, Pollock fue arrestado por estado de ebriedad y faltas a la moral. 

Poco después conoció a la artista Lee Krasner, quien cayó rendida ante el hermoso dominio del lienzo por parte de Pollock y pronto se hicieron una pareja romántica. En esos años, la vida de Pollock parecía completa: Peggy Guggenheim se interesó por sus obras y aseguraba, las pinturas de Pollock eran probablemente las más originales de todo el arte americano. Se puso en contacto Pollock recibía un salario estable, se casó con Lee Krasner, compraron una granja en East Hampton y ella le ayudaba a promover su trabajo. Convirtió el granero en un estudio privado y siguió realizando sus pinturas. Durante el periodo “drip”, entre 1947 y 1950 realizó sus pinturas más conocidas y se convirtió en el “mejor pintor con vida de los Estados Unidos” según la revista “Life”. Su fama incrementó después del artículo de la revista y algunos de sus amigos se convirtieron en acérrimos competidores. Al mismo tiempo que su fama crecía, muchos críticos comenzaron a considerarlo un fraude y él mismo se replanteaba su trabajo.  Con él y su fama creció a niveles insospechados. En el 49, Pollock proyectó su obra en la Galería Betty Parsons y todas sus obras se vendieron, convirtiéndose en el pintor mejor pagado de América. Esa fama lo convirtió en un artista soberbio y desdeñaba a los demás artistas, hasta a su mentor Thomas Hart Benton. Esa fama lo hacía sentir como un farsante pues en ocasiones, las entrevistas que daba tenían guiones establecidos. 

El documentalista Hans Namuth, en 1950 comenzó a producir una película sobre el trabajo de Pollock, pero el artista sentía que era imposible desenvolverse frente a la cámara, por lo que, decidió, era mejor regresar con más intensidad a la bebida después de dos años de no probar el alcohol. Su arte se hizo más oscuro. Durante una muestra en la galería Parsons, no logró vender ningún cuadro, por lo que abandonó su método “drip” y comenzó a pintar en blanco y negro sin ningún éxito. Deprimido y obsesionado comenzó a frecuentar el bar Cedar en Nueva York. Bebía hasta que lo cerraban y con regularidad participaba en peleas. 

Algunos le compraban un trago sólo para ver el ridículo que podía ser capaz de interpretar ese día. Y los jóvenes artistas que se reunían en ese lugar, intentaban tocarlo para que les diera buena suerte. Su esposa llamó a la madre de Pollock para pedirle ayuda, preocupada y angustiada por su estado anímico y su presencia, efectivamente, ayudó a estabilizar el ánimo de Pollock y comenzó a pintar nuevamente. Acabó su cuadro “The Deep” y parecía sobresalir, pero las nuevas demandas de los coleccionistas de arte, lo presionaron tanto que nuevamente, utilizó al alcohol para intentar salir de su crisis Su esposa no podía trabajar, debía cuidar a Pollock y sus necesidades. Su matrimonio comenzó a tener graves problemas y su salud se deterioró. Él empezó a salir con otra mujer. En el 56 renunció a la pintura y su mujer se mudó a París para darle espacio. Ese mismo año, Pollock, ebrio, estampó su carro. Salió disparado más de 15 metros y murió de inmediato junto a Edith Metzger. Su novia sobrevivió...




sábado, 6 de febrero de 2016

LOS JÓVENES :LA AUTOESTIMA, EL ALCOHOL Y LAS OTRAS DROGAS

 Autoestima es la valoración positiva o negativa que una persona hace de sí misma en función de los pensamientos, sentimientos y experiencias de un modo general, al valor que una persona se da a sí misma. Durante la adolescencia era habitual encontrar problemas de autoestima que es la forma fina actual de quererse y respetarse. Es un periodo de crecimiento y desarrollo personal en el que el grupo de iguales, la familia y los medios de comunicación ejercen una fuerte influencia en la valoración propia, no se trata únicamente del valor que se le da al aspecto físico, sino también a la propias capacidades y habilidades deportivas, intelectuales, sociales etc...Las expectativas de los otros, las comparaciones y los referentes personales pueden ejercer una fuerte presión y generar inseguridades en el adolescente en esta época de cambios. La anorexia y la bulimia, por ejemplo, están relacionadas con la imagen y al valor que una persona se da, en muchas ocasiones para tratar de agradar a los demás o encajar en el grupo de amigos necesita recibir un refuerzo para aumentar su autoestima al sentirse inseguro, insatisfecho o muy sensible a las críticas, esa actitud negativa en muchos casos le da pie a comenzar experimentando con el alcohol, el tabaco, los porros y otras clases de drogas duras o sintéticas etc. La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Los adolescentes usan el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sentirse bien, para reducir el estrés, para sentirse personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil el poder determinar cuáles de los adolescentes van a experimentar y parar ahí, y cuáles van a desarrollar problemas serios. El uso de las drogas y el alcohol los jóvenes está asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas duras más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales y el suicidio. Las drogas y el alcohol son sustancias cuyo consumo puede producir dependencia, estimulación, depresión del sistema nervioso central, o bien influir en el comportamiento o el ánimo, sobre todo en edades comprendidas entre los 14 y los 21 años, en las que se inician con estas sustancias, La cuestión primordial y el gran problema es que para pasar de “controlar” a estar “enganchado”, hay sólo un paso, una débil línea que no sabemos cuándo la vamos a cruzar. A ello hay que añadir que los adolescentes tienen la errónea percepción de que es tan peligroso consumir un paquete de tabaco diario como consumir alcohol, cocaína o heroína esporádicamente. Así que hemos de poner en marcha una estrategia para ayudar a conocer mejor las consecuencias del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, pondremos como la más significativa la prevención en un lugar prioritario ayudado de una buena educación  y sustentarla en una información objetiva, veraz y rigurosa sobre este complejo fenómeno. La información es un recurso necesario para tomar decisiones inteligentes, informadas, autónomas, ante cualquier desafío (las drogas, en este caso). Los riesgos reales proceden de la ignorancia. No hay elección libre sin un saber adecuado. Una sociedad más culta, más informada y mejor formada sobre las drogas, será más capaz de convivir en un mundo en el que éstas existen, reduciendo el riesgo de establecer con ellas relaciones conflictivas.


miércoles, 3 de febrero de 2016

LA RECAIDA : LAS TRES COSAS PARA QUE NO OCURRA

Las recaídas en una dependencia alcohólica suelen venir, no por todas las puertas que cierras en recuperación, sino por la única que te dejas abierta, normalmente suelen estar preparadas por el enfermo puesto que de las ayudas que recibe se va dejando alguna en el camino, esto dicho así parece muy sencillo de entender, pero para nosotros los enfermos que sufrimos esta adicción tan sibilina que busca cualquier lugar por el que poder entrarnos, no es tan fácil. En muchas personas a veces, el hecho de llevar un tiempo en recuperación y que todo vaya sobre ruedas nos puede producir una falsa sensación de seguridad de que ya lo tenemos todo bajo control, que a su vez, nos hace bajar la guardia y no darle la importancia a determinadas cosas, situaciones o lugares, como se la hubiésemos dado en el comienzo de nuestra puesta en abstinencia. Por eso son tan importantes los grupos de autoayuda, para que nos hagan ver aquellas cosas que muchas veces por descuido o falsa seguridad, no somos capaces de calcular en su justa medida. Asi que además para dejar el consumo y no volver a consumir alcohol hay que tener presente tres cosas que en los grupos de autoayuda se “machacan” un día tras otro:
Así, pues empezaremos diciendo, que en vez de fuerza de voluntad hace falta conocimiento.
El conocimiento empieza por saber que el alcohol es dañino. Pero esto ya lo suele saber el alcohólico, porque lo ha experimentado en su propia carne. Lo que él desea es que le aclaremos el camino para apartarse de él.
Es muy frecuente que el alcohólico crea que, gracias a un tratamiento médico, va a ser capaz de poder beber moderadamente. Casi todos los alcohólicos desean seguir bebiendo, pero sin exceso. Y es necesario desengañarles en principio. La experiencia médica demuestra que un alcohólico es incapaz de beber moderadamente. Con una gran fuerza de voluntad, podrá aguantar unos pocos días, una semana, un mes, bebiendo moderadamente. Pero el camino vertical de la fuerza de voluntad conduce a la caída en el abismo. Al cabo de días o de semanas de beber moderadamente, el alcohólico vuelve a beber en exceso, como antes, pero además carga con un nuevo fracaso que lo desmoraliza aún más.
Por lo tanto, ya tenemos un punto bien señalado: el alcohólico ha de saber que el único camino es dejar de beber del todo.
Otros enfermos, aun convencidos de esto, pretenden quitarse de beber, poco a poco. ¡Engaños del alcohol otra vez! Este «poco a poco» que parece tan fácil es, en realidad mucho más difícil: es imposible. El enfermo ignorante que emprende esta vía, también a base de fuerza de voluntad, se agota en su lucha cotidiana contra el hábito de beber. Cada día bebe, en efecto, un poquito menos que el anterior, hasta que, agotado por el terrible esfuerzo de subir a pulso, sus músculos ceden y cae al abismo: en este caso a desquitarse, mediante una borrachera fenomenal, de las angustias de la lucha pasada.
Y peor aún: Confirma así su cómoda teoría de que él es incapaz de abandonar el alcohol y justifica así el seguir bebiendo. Por lo tanto, ya tenemos señalado el segundo punto: el alcohólico debe saber que el único camino es dejar de beber de repente. Por último, hay algunos enfermos que, sabiendo que han de dejar el alcohol del todo y de repente, abrigan la esperanza de curarse algún día y poder volver a beber con moderación en el porvenir. El alcoholismo propiamente dicho, la pérdida del control sobre la bebida no se cura nunca. Queda, como si dijéramos, aletargado. Pero, en el momento en que el enfermo vuelva a probar una gota de alcohol, el demonio del alcoholismo se despierta.
Es como si el miope que tiene que llevar gafas por fuerza, en algún momento notando que ve bien, se creyera curado y tirara sus gafas. Se encontraría con la desagradable sorpresa de que sigue siendo miope y ve menos que un pez por el culo. Lo mismo sucede a los alcohólicos cuando, después de varios años sin beber, vuelven a tomar una copa, un vino o una caña. Pronto tienen ocasión de comprobar, con mucho dolor en general, que siguen siendo igual de alcohólicos que antes.
Esta penosa comprobación puede ser rápida o lenta. A veces, el alcohólico que bebe después de una temporada de abstinencia siente de pronto tal ansia de alcohol que, inmediatamente después de la primera copa, sigue bebiendo hasta la embriaguez total. Pero lo corriente es que la recaída sea más solapada. Después de una temporada de no beber, el alcohólico, un día, creyéndose curado o pensando que la cosa no tiene importancia, se toma una caña de cerveza.
Naturalmente, no le sucede nada de particular, y se va a su casa convencido de que, de vez en cuando, se puede tomar una cerveza. Pronto se vuelve a presentar la ocasión, y cada vez lo hace con mayor frecuencia. Y poco a poco, el alcohólico retorna a sus viejos hábitos como si el tiempo no hubiera transcurrido.
Y éste es el tercer punto que ha de saber el alcohólico: es menester dejar el alcohol para siempre.
Para curarse, el alcohólico debe dejar de beber del todo, de repente y para siempre. Si el enfermo se desengaña a estos tres respectos, o sea, si sabe el modo de dejar de beber, lleva ganada la mitad del camino. Pero la otra mitad es dura: ¿cómo cortar del todo y de repente con el alcohol?

martes, 26 de enero de 2016

LOS AMIGOS



Un amigo es una persona con quien se mantiene una amistad. Una amistad es una relación afectiva entre dos personas, construida sobre la base de la reciprocidad y el trato asiduo. Valores fundamentales en una amistad son la lealtad, el amor, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso.

El mejor amigo es aquel que te acompaña en las malas y en las buenas, el que manifiesta su amistad de manera incondicional, sin pedir nunca nada a cambio, que es leal, honesto y franco, y nunca te abandona, no te hace reproches ni te echa en cara nada de lo que haya realizado por tu persona o por tu familia. Es el amigo verdadero. Los amigos son la “familia” con la que elegimos compartir todos los momentos de la vida y que pase el tiempo que pase está a sólo una llamada de teléfono, así podemos acompañar con la magnífica frase ¡Quien tiene un amigo, tiene un tesoro!..

Los falsos amigos son aquellos que solo lo son por interés o conveniencia. Es el tipo de amigo que te abandona cuando tu situación cambia, cuando las cosas empiezan a marchar mal, el que se cree que en esas circunstancias le va a ir mal por estar a tu lado; al que no le interesas tú sino aquello de ti de lo que pueda sacar provecho. Es curioso como en ocasiones quien menos te conoce es quien más dice saber cómo eres, las traiciones nunca vienen de los amigos, por eso nunca digo que pierdo amigos, sino que descubro a los verdaderos. La vida te enseña a convivir con los amigos y a disfrutar la vida sin los otros. Y como decía Baltasar Gracián:
Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.