viernes, 22 de abril de 2016

EL ALCOHOL EN LA SOCIEDAD, FAMILIA Y EL INDIVIDUO



Actualmente, el consumo de alcohol es uno de los principales factores que se relacionan con la salud de las personas y sus consecuencias, tienen un gran impacto tanto en términos de salud como en términos sociales. La Organización Mundial de la Salud ha advertido de la magnitud de los problemas asociados al consumo de alcohol, y ha enfatizado su preocupación ante las tendencias de consumo que se observan entre las capas más jóvenes de la sociedad. El consumo de bebidas alcohólicas está  claramente relacionado, con el desarrollo de discapacidades y enfermedades de distinta índole, así como incremente la violencia, el maltrato infantil, marginación y conflictos en la familia y en la escuela. El alcohol está presente en una gran proporción de suicidios, accidentes de tráfico, laborales y domésticos.

¿PORQUE BEBEN LOS ALCOHÓLICOS?

El alcohólico bebe porque es un enfermo

El alcohólico no bebe porque le guste la bebida, el sabor o el aroma, bebe por los efectos qué le produce en su cerebro, en sus emociones, para el alcohólico no es una bebida, sino una droga que necesita para sobrevivir, y no están enfermos por beber mucho, beben mucho porque están enfermos, la mayoría aun necesitando el alcohol lo odian. Odian el beber, el sabor, los resultados desastrosos de la misma, se odian así mismos por ser esclavos del alcohol, pero a pesar de todo no pueden dejar de beber, porque si lo hacen se encuentran mal. Cualquier bebida alcohólica puede ser la causante del alcoholismo, sea cerveza, vino, sidra, wiski, ginebra o ron, no influye para nada la clase ni la cantidad de bebida. La vida del alcohólico es irreversible, una vez enfermo, lo será hasta que muera, asi que hay que entender que nunca se curara pero si se evitara que progrese. El alcohólico no es un vicioso, ni un degenerado, ni un mal trabajador y mucho menos una mala persona, solo el 3% de los alcohólicos están en la indigencia. La mayoría de los alcohólicos se quieren rehabilitar una vez cansados de llevar una vida donde nunca faltan problemas, familiares, sociales, laborales o con la justicia, y el que no lo hace suele morir por suicidio, accidentes de coche o de trabajo, enfermedades del hígado, canceres etc….suelen fallecer mucho más jóvenes que la media de la población, y en la mayoría de casos que no quieren salir del problema terminan en la cárcel, o en los Psiquiátricos, cuando se llega a tocar fondo, ya no hay nada más que dos salidas o se ponen en abstinencia o la muerte y este diagnóstico hasta el día de hoy es infalible.
El alcoholismo es considerado una enfermedad que se puede controlar pero no curar.
Uno de sus síntomas es un incontrolable deseo de beber y es una enfermedad progresiva, y mientras el alcohólico continúe bebiendo haciendo un montón de patéticos intentos por controlar la bebida, y tantos como hace, tantos le salen mal, las promesas de un alcohólico duran hasta que vuelve a coger otra botella, asi que si no lo corta su impulso de beber seguirá en aumento. La única manera de controlar el alcoholismo es mediante la abstinencia total.
El alcoholismo afecta a gente de toda condición: jóvenes y mayores, ricos, pobres, abogados, obreros, empresarios, amas de casa y madres. Solamente de una pequeña parte de los enfermos alcohólicos son vagabundos o desahuciados; el resto conserva a su familia, amistades, empleos y llevan una vida relativamente correcta; pero su forma de beber afecta su vida. Los enfermos alcohólicos son aquellas personas que tienen problemas continuos y cada vez mayores en cualquier aspecto de su vida a causa de la bebida.

¿SE CURA EL ALCOHOLISMO ?

 Siendo como es una enfermedad, debe caer en la jurisdicción del médico. El alcohólico no es un canalla ni un delincuente, sino un enfermo, y, por tanto, es al médico al que le toca tratar con él. Pero, ¿se puede curar un alcohólico? Sí y no.
Yo siempre pongo a los enfermos un ejemplo: el del miope. Veamos el ejemplo del miope. Imaginemos a un hombre que ve mal y que, a consecuencia de ello, sufre dolores de cabeza y mareos. Un día va al oculista y éste descubre que lo que tiene es miopía. Le receta unas gafas, el enfermo las empieza a usar y desde entonces ve bien y no vuelve a tener dolores de cabeza ni mareos. Pues bien, este enfermo ¿está curado o no?
Hombre, si ve bien y se encuentra bien, sí que está curado se puede decir. Y efectivamente lo está. Pero hay un pequeño detalle que quiero subrayar: Que tiene que usar gafas, que, si se las quita, vuelve
A encontrarse mal. Luego, en un sentido, ni se ha curado ni se va a curar. Pero si ve bien y se encuentra bien, si se acostumbra a llevar las gafas hasta el punto de que éstas no le molesten en absoluto, ¿qué más da que éste totalmente curado? Lo mismo pasa con el alcohólico. El alcohólico se cura porque se repone física y mentalmente, porque se pone fuerte y come bien, porque no le duele nada, porque se lleva bien con su familia y con la sociedad,
Porque recupera la situación y la autoestima que había perdido, etc. En una palabra, el alcohólico se cura por completo de las complicaciones del alcoholismo y vuelve a ser un feliz.
Pero, por otra parte, el que ha cruzado las fronteras invisibles del alcoholismo, el que por un camino o por otro ha llegado a ser alcohólico, lo será durante toda su vida. En este sentido, el alcoholismo no se cura jamás. El alcohólico, como el miope, tiene que llevar siempre puestas unas gafas: en el caso del alcohólico, tales "gafas" consisten en no beber una gota de alcohol. De este modo, el alcohólico será un alcohólico que no bebe (como el miope será un miope que ve bien), será un alcohólico que se acostumbrará a no beber, y no echará de menos el alcohol (Como el miope se acostumbra a llevar gafas y se olvida de que las lleva).
El alcoholismo, pues, vivirá aletargado en el alcohólico y no dará ninguna señal de vida.
Pero, en el momento en que vuelva a probar una gota de alcohol, el diablo del alcoholismo despertará en su interior y (como le sucedería al miope si perdiera las gafas) volverá a producir las mismas complicaciones que antes los mismos temblores, los mismos celos, las mismas riñas porque el alcoholismo propiamente dicho no se cura jamás. Del mismo modo, si el fumador que se ha retirado del tabaco vuelve un día a aceptar un cigarrillo, está condenado de nuevo a volver a fumar. Del mismo modo, el fumador que se retira del tabaco siempre será fumador eso sí, pero un fumador que no fuma. Pues bien, la misión del médico, en cuanto al alcoholismo, es convertir al alcohólico que bebe en un alcohólico que no bebe.

EXPERTOS DENUNCIAN LA "TOLERANCIA ESTUPIDA" QUE TIENE ESPAÑA CON EL ALCOHOL

El catedrático de Filosofía José Antonio Marina y Fundación Alcohol y Sociedad han desarrollado un programa pedagógico, Marina ha hecho esta reflexión como experto de la Fundación Alcohol y Sociedad.
"En España tenemos una tolerancia estúpida acerca del abuso del alcohol", "hay que ser muy tonto" para defender las bebidas alcohólicas como "fuente de creatividad".
Se ha realizado un trabajo con más de dos millones de adolescentes desde hace 15 años a través de un programa pedagógico sobre el consumo "responsable" de alcohol.
Tras recibir información dentro del programa educativo "Adolescencia y Alcohol", el 18% de los menores ha conseguido dejar de beber, lo que demuestra que la formación puede cambiar el rumbo de los jóvenes.
Además, el 74% de los menores afirma que es más prudente a la hora de consumir, el 35% sostiene que divulga lo aprendido entre sus amigos, y el 22% dice que beberá menos.
Los menores se inician en el consumo de alcohol a los 13,6 años, y tres de cada cuatro declaran haber bebido en el último mes, la mayoría de ellos para emborracharse ha destacado la importancia de fomentar el consumo responsable a través de la educación.
La sociedad se preocupa por el consumo del alcohol, porque "la convivencia está basada en la responsabilidad de las personas", hay que educar a los adolescentes para que tomen conciencia de que, cuando abusan de la bebida, se convierten en "un peligro público".
Esta adicción es la causa del 40 por ciento de los accidentes de tráfico y posiblemente de la mitad de los episodios de violencia machista, por lo que, el abuso de bebidas alcohólicas no solamente afecta al que las consume, sino también a otras personas.
Se ha criticado el "prestigio" del alcohol en el campo intelectual y ha estimado que "hay que ser muy tonto" para defenderlo como "fuente de creatividad", ya que, ninguna persona en estado de ebriedad ha hecho "nada bueno". Se acentúa la propuesta de los expertos en la importancia de la educación para prevenir el abuso del alcohol, después de calificar de "inútil" las leyes para alcanzar este objetivo.
El programa pedagógico de la Fundación Alcohol y Sociedad está orientado a retrasar la edad de inicio en el consumo de bebidas alcohólicas entre los menores, reducir el número de adolescentes que lo beben y rebajar la cantidad que toman.
El programa, diseñado para adolescentes con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, se ha desarrollado desde el año 2000 en más de 2.600 centros escolares de Madrid, Cataluña y Andalucía. Más de sesenta monitores especializados en psicología, pedagogía y otras áreas relacionadas con la educación han impartido las sesiones de sensibilización con menores.

¿PORQUÉ EL ALCOHOL SE LLEVA TAMBIÉN CON NUESTRO CUERPO?

El alcohol etílico es un líquido incoloro,de un olor característico,fácilmente inflamable cuya formula es: C2-H5-OH, con un peso molecular de 46 daltons y su densidad es 0'8 grs / ml,lo que quiere decir que pesa menos que el agua..
Es un disolvente polar, por su avídez por las grasas, atraviesa con suma facilidad las membranas celulares,constituidas por lipo-proteinas,de ahí también su uso industrial: perfumería,farmacia,limpiacristales,disolventes de la grasa......etc, también es muy soluble con el agua,se difunde por todas las células ya que las personas tenemos un 60% de agua en nuestro cuerpo;Por estas dos propiedades,dada la lentitud del matabolísmo del alcohol,este permanece largo tiempo en nuestras células alterando su estructura y su funcionamiento.
Se obtiene por fermentación bacteriana de la glucosa de la uva o de los hidratos de carbono,de esta combinación salen las bebidas fermentadas,también por destilación se obtienen de las fermentadas,las otras bebidas de más alta graduación, las llamadas bebidas destiladas.
Por definición cualquier bebida que contenga entre 0'5º y 95º de alcohol es una bebida alcohólica,sea fermentada(vino o cerveza,sidra...etc) o destilada (licores, Wodkas, ginebras,aperitivos...etc).
El alcohol desde la primera gota es un veneno,por algo la medicina lo estudia en apartado de la sustancias tóxicas,dadas sus características físicas y químicas al extenderse rápidamente por todos los órganos de nuestro cuerpo,al poco tiempo se detecta en nuestro organismo,en casi todas las células de todos los sistemas sobre todo en la sangre la llamada Alcoholemia.
La alcoholemia es la concentración de alcohol puro en la sangre en un momento determinado,se mide en gramos de alcohol puro por litro de sangre,aunque los alcoholómetros miden la concentración en el aire expirado que corresponde a la mitad de la concentración real en sangre.
FORMULA para saber los gramos de alcohol consumidos:
             
            VOLUMEN(ml.)X GRADUACIÓN X 0'8 (d.a.)
             ---------------------------------------------------------
                                           100

FORMULA  para saber la tasa de alcoholemia:

                                PA
           A=-------------------------------------
                           PE X FC

 PA=Peso del alcohol ingerido en gramos
 PC=Peso del consumidor en Kg
 FC=Factor de corrección, 0'7 en hombres; 0'6 en mujeres



¿POR QUÉ ENFERMA Y MATA EL CONSUMO DE ALCOHOL INDUSTRIAL?

El alcohol metílico es un solvente orgánico que al ingerirlo provoca una intoxicación sistémica grave, cuyos signos y síntomas dependen de la cantidad consumida y del tiempo transcurrido. Hay que empezar por decir que el alcohol es un depresor del sistema nervioso central, con el agravante de que el metanol en el cuerpo se transforma en ácido fórmico que es literalmente un veneno. La primera fase de la intoxicación, que es la narcótica, ocurre hasta ocho horas después de la ingesta y se caracteriza por confusión, pérdida del equilibrio, náuseas, vómito y dolor abdominal. Con el paso de las horas se llega a una etapa de acidosis o de neurotoxicidad, en donde este alcohol se oxida y se transforma en ácido fórmico, que en el cuerpo produce dolores de cabeza, aumento del mareo, de la confusión, del vómito, así como daño del páncreas (y de ahí el dolor intenso del abdomen), déficit en la respiración, pérdida del conocimiento e incluso puede llegar a provocar coma y muerte por fallo multisistémica. Son conocidos los efectos sobre los ojos de esta acidosis metabólica, la cual congestiona la retina, la inflama, dilata las pupilas, produce visión borrosa y compromete el nervio óptico, lo que puede llevar a la ceguera. Sobra decir que ante los primeros síntomas de intoxicación la persona debe acudir al médico, particularmente atención de alto nivel. Esto es un asunto grave que se puede prevenir. Hoy se sabe que por el bajo precio y el libre acceso, muchos jóvenes hacen cocteles con alcohol de farmacia (el etílico, otro tipo de alcohol que se usa con fines medicinales) y si bien los registros sanitarios de estos productos garantizan su autenticidad también se sabe que de forma fraudulenta se puede rendir con alcohol industrial. No es necesario que ocurra otra intoxicación masiva de estas para entender que las autoridades sanitarias deben prohibir la venta de alcohol en farmacias a menores de edad, hacer inspecciones sobre la calidad del alcohol que las farmacias dispensan y, por encima de todo, una amplia campaña educativa desde la primera infancia, que llegue a hogares y establecimientos educativos, sobre los peligros de estas prácticas. No hay que olvidar que en este país el promedio de inicio en el consumo de alcohol está, según cifras oficiales, desde los 12 años.

miércoles, 20 de abril de 2016

¿COMO SE HACE UN ALCOHOLICO?

Hay dos grandes grupos de alcohólicos, en cuanto al origen de su enfermedad.
Los primeros son personas atormentadas, angustiadas o deprimidas o personas que han sufrido graves penalidades o disgustos en la vida. Estas personas observan que, cuando beben, el alcohol les da alegría y se olvidan de sus problemas, y, por lo tanto, cada vez recurren a él con más frecuencia para buscar alivio. Hasta que por fin llega un momento en que, sin saber bien cómo, ya no se pueden pasar sin alcohol.
Los segundos, en cambio, no han empezado a beber porque tuvieran problemas, sino, sencillamente porque todo el mundo bebe. Desgraciadamente es muy frecuente en nuestra patria que den vino (o quina) a los niños, los cuales se acostumbran a beber alcohol desde la infancia y luego no pueden dejarlo nunca. Otros empiezan a beber en la adolescencia. Son jóvenes normales, sin problemas, que beben por alternar con amigos o compañeros. Poco a poco van bebiendo más hasta que llega un momento en que no pueden prescindir del alcohol. En España, donde se consume una cantidad terrible de alcohol en todas partes y a todas horas, la mayor parte de los alcohólicos pertenecen a este grupo. En otras palabras, los primeros dependen psíquicamente del alcohol. Los segundos, tienen un tipo de dependencia física. Pero, con el tiempo, los dos tipos de alcohólicos acaban por depender a la vez psíquica y físicamente del alcohol.
Me explicaré:
La persona atormentada que bebe para aliviarse, lo hace por motivos psicológicos. Por eso decimos que su dependencia del alcohol es de tipo psíquico. Pero un detalle que se olvida muy a menudo es que el alcohol es un tóxico que produce hábito. En términos médicos, la palabra hábito tiene un sentido algo distinto del corriente. Nosotros, cuando decimos que un tóxico produce hábito, queremos decir que entra a formar parte de una serie de ciclos metabólicos del organismo y que llega un momento en que éste lo necesita para poder funcionar.
Es lo mismo que sucede, por ejemplo, con la morfina. Si empezamos a poner morfina a un sujeto normalísimo, llega un momento en que éste la necesita porque se la pide el cuerpo y, si le falta la droga, se encuentra físicamente mal. Con el alcohol pasa igual. El joven normal que bebe porque el único sitio que hay donde alternar es el bar, acaba por introducir el alcohol en su metabolismo. El alcohol se convierte en un ingrediente necesario para su vida orgánica y, cuando le falta, se encuentra mal, tiene temblores y náuseas y se ve obligado a beber de nuevo para volver a su estado normal.
Pero, como es natural, esta necesidad física se refleja en sus deseos psíquicos y por eso digo que la dependencia física del alcohol acaba por dar lugar también a la dependencia psíquica. Y al contrario, el que bebe por alegrarse también acaba por habituar su organismo al alcohol y, por lo tanto, a necesitarlo físicamente. Ahora se ve con toda claridad que el alcohólico no es un sinvergüenza, sino un enfermo.